Las prospecciones en La Marina obligarán a abrir zanjas de hasta 30 metros de largo

En sombreado oscuro, la zona sobre la que se intervendrá a partir de mayo, y en claro, la posible ampliación
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Las prospecciones del Puerto para analizar los restos arqueológicos que hay bajo La Marina podrían implicar importantes molestias de tráfico en la zona. Lejos de parecerse a los análisis realizados hace meses en el entorno de O Parrote y en el primer tramo de la dársena para redactar el proyecto del túnel, ahora el proceso será mucho más complejo porque los arqueólogos tendrán que acceder a las antiguas murallas, lo que implica abrir zanjas en la carretera de varios metros de profundidad y de diferentes largos, la más grande, de hasta 30 metros de largo.

El mal tiempo podría retrasar el inicio de los estudios previstos para
la semana que viene

En el anterior proceso el objetivo era conocer la composición del suelo para que el diseño técnico de la carretera subterránea se adaptase al mismo, por lo que simplemente se realizaban pequeños agujeros de varios metros de profundidad de los que se extraía el material. En cambio, ahora, los especialistas tendrán que acceder a los restos para efectuar las catas. Así, las zanjas medirán de media seis metros de largo–aunque variarán en función del lugar–, dos de profundidad y tres de ancho.

Desde la Autoridad Portuaria, que es la que una vez más asumirá el coste del estudio, explican que cuando se excave una zanja, los arqueólogos la estudiarán bajando al subsuelo y será al acabar su labor y cerrar el agujero cuando se proceda a abrir el siguiente, para reducir las molestias.

Según informan, en principio está previsto realizar prospecciones en cuatro puntos, dos en la zona ajardinada de La Marina –junto al parque infantil– y otras dos en Puerta Real. Parece que será este entorno el que traiga más problemas, ya que el Puerto asegura que en este caso coordinará con el Ayuntamiento el día y punto concreto, para que las interferencias en el tráfico se reduzcan “al mínimo posible”.

 

Dos o tres semanas > Estaba previsto que los trabajos comenzasen la próxima semana, pero el inicio está condicionado a la situación meteorológica. De continuar el temporal de los últimos días, habría que retrasar el estudio, que se prolongará unas dos o tres semanas. En este proceso será necesaria la intervención de dos empresas distintas; una de ellas se ocupará de la obra civil, es decir, la apertura y cierre de las cunetas, mientras que la otra será la responsable del estudio arqueológico que defina el estado de conservación de las antiguas murallas de la ciudad.

Las prospecciones en La Marina obligarán a abrir zanjas de hasta 30 metros de largo