Llegar a buen término en el embarazo es cada vez más, una cuestión de peso

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Es la tendencia de la sociedad española. Y A Coruña no es una excepción. Cada vez son más las mujeres embarazadas que se presentan en el hospital Teresa Herrera con un problema de obesidad añadido. Esto unido a que las parejas se deciden tarde a tener un retoño hace que las complicaciones aumenten en el paritorio. Y no solo ahí.
Después de dar a luz, los kilos de más en el cuerpo son un enemigo a la hora de que las heridas cicatricen bien porque la grasa no ayuda. Provocan más sangrados e infecciones e incluso pueden ser el origen de enfermedades cerebrovasculares. Que el  puerperio, más conocido como la cuarentena, se le hace más cuesta arriba a las mujeres con sobrepeso lo confirma la ginecóloga Esther Canedo.
En este sentido, la programación fetal es fundamental, señala la especialista. El alimento que reciba el pequeño en los nueve meses intraútero marcará para siempre su vida y de ello dependerá su facilidad a caer en la obesidad o a padecer enfermedades relacionadas con el sobrepeso. La clave está en llevar una dieta diversa: “Pequeñas cantidades de cosas, pero muchas”.
En el mismo podio de factores que hacen que el riesgo sea mayor se encuentra la pereza general que orbita entre las mujeres de 30 años a ser madres debido, en la mayoría de los casos, a la poca estabilidad laboral. El retraso puede revertir en expedientes con diabetis, hipertensión o preclansia. Esta última se da en la segunda mitad del embarazo y tiene que ver con la alteración de órganos como riñones o hígado unido a una tensión alta. Cuenta la doctora que cuando las futuras progenitoras pasan de los 30, los tejidos no son tan elásticos y “no dilatas igual”.
La episiotomía, los cortes en la zona del perineo, se realizan con mayor frecuencia y en general las posibilidades de que el parto sea prematuro aumentan, así como las cesáreas que cada vez se practican con mayor frecuencia. En los primeros seis meses de 2014, un 23.53% de coruñeses venían al mundo por una incisión en el abdomen, dos puntos menos que en 2013.
La pequeña bajada es, sin embargo, anecdótica. Los partos naturales van en detrimento, una inclinación que no se produce al otro lado de Europa. Canedo señala que en los países nórdicos, donde existen unas leyes a favor de la protección a la maternidad ejemplares, la edad en la que se tienen hijos entra dentro de los parámetros normales.
Ante el desamparo institucional que reina en España, las madres posponen el momento hasta que encuentran un trabajo con las suficientes garantías para poder sacar al pequeño adelante. El estrés redunda sobre el asunto y prueba de ello, es que son las mujeres de las zonas rurales las que bajan la media de prematuridad: “Llevan otro ritmo de vida y son más jóvenes normalmente”.
Sobre las pruebas de prevención de malformaciones en el feto, la novedad se llama Estudio del ADN fetal en sangre materna. Por ahí, dice Canedo, va el futuro porque con una analítica, la paciente descarta que su hijo sufra una cromosomopatía. Sin embargo, su alto coste y que todavía no es fiable al 100% aletargan su implantación en España.
El hospital Teresa Herrera daba cobertura en 2013 a cerca de 2.800 parturientas, de las que entre un 92 y un 94% solicitaban la epidural para evitar los dolores. En este aspecto, los datos volvían a confirmar la tendencia este año a utilizar anestesia. Y es que en el primer semestre, casi un 80% de mujeres dijo “sí” a la analgesia.
En cuanto al hecho de dar a luz, Esther Canedo destaca la intención del centro por humanizar este momento. En el Materno no hay bañeras que faciliten la dilatación por falta de espacio, pero sí pelotas para que cambien de posición, y, sobre todo, una vigilancia exhaustiva para tenerlas controladas por monitores en todo instante: “La mayoría de las complicaciones son imprevisibles”. Así que el control es básico para que el parto tenga final feliz.
Ya con el retoño en el regazo, lo ideal es que el pequeño reciba leche materna en exclusiva, una decisión tomada por la mayoría de las madres cuando ponen un pie en la calle, pero que solo se da entre el 50% de las coruñesas: “Enseguida pasan a darles biberones como suplemento”. Esther entiende que es duro y que el peso de la responsabilidad cae solo en ella. Sin embargo, la lactancia evita las regurgitaciones e intolerancias. Y ayuda a que el niño pegue estirones con la señora autoestima de compañera. n

Llegar a buen término en el embarazo es cada vez más, una cuestión de peso

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