Los padres de la inmunoterapia contra el cáncer ganan el Nobel de Medicina

STO100. ESTOCOLMO (SUECIA), 01/10/2018.- Los retratos de los dos ganadores del Nobel de Medicina, el estadounidense James P. Allison (izq) y el japonés Tasuku Honjo (dcha), son expuestos en una rueda de prensa en el Instituto Karolinska de Estocolm
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El Nobel de Medicina reconoció ayer los estudios para desarrollar la inmunoterapia contra el cáncer del estadounidense James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo, que establecieron nuevos principios en la lucha contra esa enfermedad.
Su trabajo revolucionó el tratamiento contra el cáncer de pulmón o el melanoma y varios tipos en fase metastásica, cambiando de manera fundamental la forma de combatir ese mal, señaló en su fallo la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo.
Allison y Honjo demostraron, a partir de diferentes estrategias, cómo el sistema inmunitario puede usarse para luchar contra el cáncer, una idea que ya se empezó a discutir a finales del siglo XIX y principios del XX y originó investigaciones durante años, aunque sin que resultasen en nuevas estrategias terapéuticas.
Los descubrimientos de los nuevos nobel “constituyen un hito en la lucha contra el cáncer”, dijo tras el anuncio el presidente del Comité Nobel de Medicina, el inmunólogo Klas Kärre. Se trata de un enfoque “completamente nuevo porque, al contrario que estrategias anteriores, no está centrado en las células cancerosas, sino que lo hace en el sistema inmunitario”, agregó.
En la década de 1990, Alisson empezó a estudiar en su laboratorio de la Universidad de California (EEUU) la proteína CTLA-4, que funciona como freno de las denominadas células T, claves en el sistema inmunológico. Otros investigadores habían descubierto esa propiedad de la CTLA-4 y aplicado el mecanismo en enfermedades autoinmunes, pero Alisson tenía una idea diferente.
Tras descubrir un anticuerpo que podía unir a esa proteína e inhibir su función, quiso averiguar si podía liberar el freno de la célula T y provocar que el sistema inmune atacase las células cancerígenas. Usando esa técnica pudo curar a ratones con cáncer y, después de sus esfuerzos por desarrollar una estrategia para humanos, logró en 2010 efectos sorprendentes en pacientes con melanoma avanzado.
Honjo descubrió en paralelo en la Universidad de Kioto (Japón) la PD-1, otra proteína expresada en la superficie de las células T: años de experimentos mostraron que funcionaba como freno aunque con un mecanismo diferente. Un estudio demostró su eficacia en el tratamiento de pacientes con distintos tipos de cáncer, también en casos en los que la enfermedad estaba en fase metastática.
Nuevos ensayos clínicos indican que la combinación de ambas proteínas en terapias puede ser aún más efectiva, como ocurre con los pacientes de melanoma. Kärre indicó que, hasta ahora, había tres pilares en el tratamiento contra el cáncer: quitarlo con cirugía, eliminarlo con radiación o atacarlo con medicamentos. Sin embargo, explicó que lo descubrimientos de los laureados “añadieron un nuevo pilar en las terapias, presentan un principio completamente nuevo”. l

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