El 092 patrulla la antigua Insumisa tres veces al día para evitar allanamientos

El inmueble de la antigua Comandancia de Obras permanece en reformas | quintana
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La ocupación de los edificios vacíos es un problema que se da en toda la ciudad, normalmente en los viejos inmuebles de cinco pisos de altura que abundan en barrios como Monte Alto o Agra do Orzán, pero también se producen intentos en edificios públicos. En enero, la Policía Local tuvo que expulsar a un individuo que había conseguido colarse en el interior del antiguo Centro Social Okupado (CSO) A Insumisa (antes Comandancia de Obras) después de descubrir la puerta abierta. A día de hoy, los agentes municipales revisan el edificio en obras tres veces al día. Es decir, una vez por turno, para prevenir más allanamientos.

Los propios policías señalan que el inmueble es municipal y que entra dentro de las competencias de la Policía Local la custodia de edificios propiedad del Ayuntamiento, así que no resulta extraño que se mantengan vigilantes. Pero, sin duda, sería un grave problema que se consumara una ocupación en un edificio que albergó el último CSO de la ciudad, y del que el Cuerpo municipal se apropió en un golpe de mano, de noche, aprovechando que no había nadie pernoctando  en su interior.

999.992 euros
que abona Fomento es el presupuesto para las obras de rehabilitación de tres de las naves de la antigua Comandancia de Obras 

Hay que señalar también que el individuo expulsado no pertenecía al movimiento okupa, sino que era un recién llegado a la ciudad y de origen extranjero que solo buscaba un lugar para dormir. De hecho, después de ser expulsado de la antigua Comandancia, fue localizado poco después dormido en el interior de un coche que, al parecer, había encontrado abierto. Los propios agentes no creen que exista un gran peligro de que el movimiento okupa, que en A Coruña permanece inactivo, trate de recuperar su antigua sede puesto que cuando son expulsados de un lugar, suelen escoger otro para ocupar.

Los okupas se apropiaron en noviembre de 2016 de la antigua Comandancia de Obras de la avenida de Metrosidero, que llevaba años abandonada, con la intención de celebrar en él toda clase de actividades culturales alternativas y abrirlo así al público.

Sin embargo, el desbloqueo de los fondos de Ministerio de Fomento para la remodelación del inmueble obligó a expulsarlos el 23 de mayo de 2018.

Exclusión social

En realidad, cualquier edificio abandonado es susceptible de ocupación a día de hoy. Este lunes, la Policía Local detuvo a un sujeto de 45 años que irrumpió a patadas en un edificio abandonado, aunque se ignora si su objetivo instalarse o solo robar, dado que se trata de un delincuente habitual. Hay que tener en cuenta que, en los últimos años, el fenómeno de la ocupación ha pasado a convertirse en una forma de acceder a la vivienda para los sujetos en riesgo de exclusión social.  

25 personas
se estima que alberga la comunidad ocupa de José Baldomir, la más grande de la que se tiene noticia en A Coruña

Esta clase de ocupación causa problemas. El más inmediato es el peligro de incendio, dado que muchas veces los ocupantes realizan empalmes ilegales para defraudar el fluido eléctrico, y dichas manipulaciones pueden provocar un cortocircuito. El foco del incendio también puede surgir de hogueras u otra forma de calefacción precaria.

Como la ocupación de inmuebles abandonados está asociada muchas veces a la marginalidad, no es sorprendente que generen   problemas de convivencia. Sin embargo, en los últimos años han tenido lugar en la ciudad algunos delitos muy graves relacionados con la ocupación, normalmente agresiones, que por lo menos en un caso acabó en una muerte violenta, en el que un indigente apaleó a otro en junio de 2016.

Comunidades

En algunos puntos se han formado verdaderas comunidades okupas. Por ejemplo, en la calle de la Paz, varias personas llevan viviendo en una promoción fallida, propiedad de la Sareb, desde hace años. Los vecinos aseguran que no causan ninguna molestia, pero como la entidad bancaria desea vender el inmueble, en abril del año pasado la Sareb inició un procedimiento de desalojo.

A día de hoy, en el número 16 de la calle de José Baldomir, en Agra do Orzán, se calcula que hay 25 personas residiendo de forma ilegal, lo que ha provocado protestas vecinales.

El 092 patrulla la antigua Insumisa tres veces al día para evitar allanamientos