“Mi presencia en Eurovisión me enseñó a decir que no”

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Patricia Kraus es una servidora del directo. En un estilo que fue afilando hasta hacerlo suyo.

El del jueves será un adelanto de lo que vendrá en 2016. Cuénteme, ¿qué se va a oír?
Sí, haremos el adelanto del single de “Ecos” y repasaremos lo anterior. También participará Néstor Pardo. Sonarán desde “Tell mama” y “Feeling good” a cosas mías en castellano como “Qué va ser de mí”, “Días de invierno” o “Alma”.

¿Cómo suena “Alfonsina y el mar” con la voz de Kraus?
Es una versión muy bonita y jazzeada, con ritmo. Creo que va a sorprender. En mi caso, la oía de pequeña en casa. Sonaba en la radio y salía por la televisión en blanco y negro. Me lleva al calor de la cocina. Siempre me encantó Mercedes Sosa y este disco será todo en castellano. 

¿En qué momento se encuentra musicalmente hablando?
Estoy en un superbuen momento. Llevamos dos años y medio girando y aunque se hace duro con la crisis, gracias a dios no me puedo quejar. Hemos salido al extranjero y tengo conmigo una banda muy consolidada con Gherardo Cantazaro al piano, Enrico Bárbaro al bajo y Georvis Pico a la batería. La crítica habla de que es uno de los mejores directos.

Toca cerrar trilogía. ¿Cómo acabaron juntos “Vintage fun club”, “Retrocollection” y “Divazz”?
Empezamos con un disco, luego vino otro y después, el otro. Y es que a medida que evolucionas, surgen cosas en los directos, conoces gente... Pero me apetecía hacer un trabajo en español, dar un giro dentro del mismo estilo: un poquito más de latin jazz con las raíces de jazz, soul y blues que me caracterizan. La música que se hace hoy en día es todo fusión. 

Usted misma empezó con pop.
Sí, pero por delante tenía la idea de ser vocalista. Los inicios no son fáciles. No sabes lo que quieres y hasta que encuentras tu camino, es complicado. Haces cosas de todo tipo, pero tienes que convencer, sentirlo y defenderlo. 

Viene a una ciudad con la que su padre siempre estuvo muy unido. ¿Qué aprendió de él?
Le acompañé varias veces y sí recuerdo algo, pero también había que ir al cole. Son muchas cosas. Él me enseñó la técnica, el rigor artístico, buscar la excelencia y superarse como músico. No creer que lo sabes todo y seguir aprendiendo independientemente de la edad. 

¿Tenía claro que se quería dedicar a la música?
No te creas. Al principio quería montar a caballo y después jugar al baloncesto. Pero comencé con 15 años con un grupo de rock y poco a poco. 

Hasta que llegó Eurovisión.
Hay gente que se acuerda solo de eso. Ni me reconozco, todo el tiempo que ha pasado, pero fueron mis primeros pasos. He cambiado mucho de registro. Yo estaba con mi grupo y una compañía se fijó en mi. Hice mis temas, que nada tenían que ver con lo que canté y después me llamaron. Pensé un tema propio, que redujeron a tres minutos y ahí me planté en Bruselas, con 21 años. 

¿Cómo lo recuerda?
Fue muy heavy. No tenía idea de nada, una dura prueba de la que aprendí mucho. Mi presencia en Eurovisión me enseñó a decir que no. Es que es muy difícil manejarse con las grandes discográficas, pero a partir de ahí empecé a hacer mi camino y opté por hacer lo que me dio la gana, que no tiene tanto apoyo, tu música no sale en la radio, pero te da otros frutos: no estás sujeta a las modas. Es más complicado, pero acabas consolidando el proyecto. Con la crisis, hemos hecho muchísimos conciertos de piano y voz y yo prefiero salir a tocar que estar en mi casa. Soy músico de directos.

“Mi presencia en Eurovisión me enseñó a decir que no”