Un ataque contra un parque infantil en Pakistán deja al menos 69 muertos

Rescue workers move a body from the site of a blast outside a public park in Lahore, Pakistan, March 27, 2016. REUTERS/Mohsin Raza
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Al menos 69 personas murieron y más de 300 resultaron heridas en el atentado perpetrado ayer en el parque infantil Gulshan e Iqbal de la ciudad paquistaní de Lahore, que en esos momentos estaba abarrotado al tratarse de un día festivo.
El atentado se produjo por la explosión de una bomba que portaba un suicida que detonó la carga en el aparcamiento del parque, a escasos metros de los columpios. Los primeros indicios apuntan a que la bomba contaba con rodamientos de metal, que hicieron las veces de metralla, por lo que se sospecha que el ataque pretendía causar el mayor número de víctimas posible y de forma indiscriminada. El Ejército fue ya desplegado en la zona, que quedó acordonada por las fuerzas de seguridad.
Gran parte de las víctimas son mujeres y niños, dado que el Gulshan e Iqbal es un parque infantil, que además se encuentra en una importante zona residencial de Lahore.
Testigos de la explosión explicaron que las víctimas estaban siendo trasladadas a hospitales en taxis y carricoches. Había más de 23 ambulancias en el lugar del atentado.
Los testigos informaron de que no existía presencia policial en el parque. “Es un lugar enorme y tiene una gran cantidad de entradas. La presencia de seguridad era prácticamente nula”, lamentó un testigo.
Poco después del atentado, el Gobierno de la región de Punjab, donde se encuentra Lahore, ordenó el cierre de todos los parques públicos y anunció tres días de luto en la provincia. También se cerraron centros comerciales y las principales calles de la ciudad quedaron desiertas.
El atentado suicida es una puñalada en el corazón de la base política del primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif. Lahore, capital de Punjab –en el norte del país–, ha sido un lugar tradicionalmente pacífico, pero los críticos del primer ministro le acusan de haber canjeado seguridad a cambio de una enorme permisividad con los milicianos para no perder su granero de votos.
La tensión, sin embargo, se encuentra en un punto álgido desde hace dos años, cuando Pakistán lanzó una importante ofensiva contra las milicias yihadistas en Waziristán del Norte, frontera con Afganistán, para cortar las rutas de suministros de los talibanes. 
Precisamente, el grupo talibán Jamaat ul Ahrar se atribuyó la autoría del atentado de ayer, que, según dijeron, estaba dirigido “contra los cristianos que celebran la Pascua”. 
“Forma parte de los ataques de martirio anual que iniciamos este año”, aseguraron.
Estados Unidos condenó este “cobarde” atentado. “Este acto cobarde en lo que era un parque tranquilo y plácido ha matado a decenas de civiles inocentes y ha dejado decenas de heridos. Enviamos nuestras más profundas condolencias a los seres queridos de los fallecidos y nos acordamos y recamos de los muchos heridos en la explosión”, afirmó un portavoz del Ejecutivo.
“EEUU está con el pueblo y el Gobierno de Pakistán en esta difícil hora. Vamos a seguir trabajando con nuestros socios en Pakistán y toda la región para arrancar de raíz el azote del terrorismo”, añadió. También condenó el atentado la Nobel de la Paz Malala Yousafzai. “Estoy desolada por la muerte sin sentido de inocentes en Lahore. Mi corazón está con las víctimas y sus familias y amigos”, afirmó. 
Mientras, la Comisión Islámica de España expresó su “condena y repulsa más enérgica” por el atentado. Tachó de “cruel” el acto criminal e indicó que “los musulmanes españoles expresan también sus condolencias a las familias de las víctimas”.

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