Lo bueno no necesita máscara ni disfraz

Copia de El Ideal Gallego-2015-11-21-008-25ea3f2e
|

Siguiendo el dicho de que “si no quieres caldo, siete tazas”, los carniceros y charcuteros de la plaza de Elviña respondieron simbólicamente al informe presentado hace semanas por la Organización Mundial de la Salud con una degustación gratuita de sus productos, y, en concreto, del que peor parado salió del asunto, la hamburguesa, que se abrigó entre el pan para convencer al paladar de los escépticos y también de los convencidos. 
Los cinco vendedores de ternera del mercado le pusieron pajarita a cerca de 300 preparados de carne picada con toque y al grito de “mini” hamburguesa despacharon las unidades con el objetivo de llevar al diente la calidad de lo que ofrecen todos los días en el mostrador. 
Y es que Pablo aseguró ayer que la hamburguesa había caído en picado por culpa de un estudio que apartaba la carne roja de la dieta de forma indiscriminada y sin distinguir la que se viste con conservantes de la que es natural como la vida misma. Estima que  desde que se hizo pública la recomendación “envenenada”, su venta bajó un 70%: “De diez, compran ahora dos y media”. Por su parte, Loli y Sabor.es sirvieron una cata de embutidos al personal, que se llevó a la boca un poco de lomo, salchichón y chorizo del país, aliñado con una copita de vino. 
Porque lo que se trata es de hacer ver que en esto de la cesta de la compra lo  importante es buscar el equilibrio, los vendedores seguirán hoy con una nueva ronda de minihamburguesas, esta vez, con queso, que se podrán probar desde las 10.00 hasta las 14.00 horas. 
Pili, Margarita, Dopico, Pablo y Cándido Lorenzo no encuentran mejor forma para que el cliente vuelva a estar tranquilo por lo que se mete en el buche que presentándoselo en bandeja. Para que no titubee cuando le toque su turno y siga siendo fiel a sus preferencias cárnicas, los especialistas le proponen que saboreen lo que sale de esas cuatro paredes y confirmen que nada tiene que ver con otros alimentos de dudosa elaboración. 
En el primer asalto, la materia prima le ganó la pelea a sus enemigos. Las bandejas enseñaron en poco tiempo su gris metalizado y la gente se fue a casa con el estómago semilleno. Una prueba de fuego sin ketchup ni mostaza porque lo bueno no necesita máscara ni disfraz.

Lo bueno no necesita máscara ni disfraz