El rostro de la tragedia de los desahucios se enfrenta a las pancartas de protesta

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En plena depresión económica, las pancartas se convierten en la expresión más visible de un problema generalizado como el paro o los desahucios. Pero mientras el descontento siempre es general, la tragedia suele adquirir tintes personales. Los activistas de Stop Desahucios lo descubrieron cuando volvieron a salir a la calle ayer como parte de “ruta de terror bancario”. Cerca de veinte personas, formaban parte de la manifestación que salió de la plaza de Ourense para recorrer Linares Rivas. En cada sucursal que se encontraban en su camino, escenificaban el mismo acto: un puñado de ellos, en pijama y manta, se echaban a dormir en el cajero. “Apropiámonos dos caixeiros dos bancos que nos desafiuzan”, explicó el portavoz de la plataforma coruñesa, Héctor Tejón.

 En cada cajero, los activistas se echaban unos instantes a “dormir”, ante la curiosidad o la indiferencia de público, clientes y personal que los contemplaban a través de los cristales que empapelaban con pegatinas. No fue hasta la cuarta sucursal, que se encontraron  con un ciudadano indignado que comenzó a increparles al ver sus carteles y pegatinas con el lema “Este banco engaña, estafa y echa a la gente de su casa”. No estaba enfadado con ellos, sino más bien desesperado por su situación. Aurelio Berdiñas, está a punto de ser desahuciado.

“Tenia siete pisos en el centro de la ciudad, ahora solo tengo uno en Sánchez Bregua y me van a echar de él. En unos meses me voy a la calle”, clamaba. Este geriatra llegó a firmar tres hipotecas, y ha tenido que gastar todo su patrimonio para satisfacer dos de ellas. “No tenía trabajo porque cuidaba a mis padres. En aquella época te daban una hipoteca sin tener nómina. Yo tenía propiedades y dinero en las cuentas, así que me la dieron”,  se lamentaba.  
 

Por los tribunales

Los activistas le animaron para que se uniera a ellos, pero Berdiñas se negó: “No sirve para nada. Es igual que con los políticos. La única manera de ganar es en los tribunales”. Pero también contra la ley tiene mucha quejas el geriatra, que asegura que ha tenido que sufrir  la lentitud de los funcionarios y  la mala fe de sus abogados defensores.

Incluso la Policía estaba en su lista. Al pasar una patrulla del 092 por la calle, Berdiñas vociferó a los desconcertados agentes: “¡Vosotros también sois culpables, que hacéis todo lo que os dicen los políticos!”. Ante sus gritos desesperados, los miembros de Stop Desahucios acallaron sus consignas. La farsa festiva había sido barrida por la tragedia personal.
 

El rostro de la tragedia de los desahucios se enfrenta a las pancartas de protesta

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