Los coruñeses apuestan por el uso del servicio de Bicicoruña pese a las limitaciones por el Covid-19

El Ayuntamiento apuesta cada vez más por el uso de las bicicletas para moverse por la ciudad | quintana
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La pandemia no pone freno al uso de la bicicleta en la ciudad. Tras semanas de suspensión por el confinamiento decretado, a finales de abril se retomó el servicio con todas las medidas de seguridad necesarias. Eso sí, durante el mes de mayo la ciudad vivía todavía bajo la progresiva desescalada y la utilización del servicio de bicicletas municipales se limitaba al ámbito laboral.

En total, según los datos facilitados por el Gobierno local, el número de usos en mayo fue de 10.036 frente a los 21.451 que registró Bicicoruña en el ejercicio anterior. A partir de entonces, el servicio comenzó a crecer hasta obtener unas cifras muy positivas pese a la situación actual y las limitaciones diarias. En junio fueron 13.612 los usos (19.508 en 2019); en julio, 16.127 (frente 21.741) y, en lo que va de agosto, 11.864 (19.880). Este último dato, sin embargo, está condicionado por las nuevas restricciones y las adversas condiciones meteorológicas, lo que conllevan un descenso añadido de su utilización. Si se suman todos los usos cosechados por Bicicoruña, da el resultado de 51.639 en los meses de 2020, algo menos de 30.000 en comparación con el pasado año, cuando fueron 82.583 los cosechados por el servicio de bicicletas municipal. La media en el ejercicio actual es de 12.909 usos, frente a los 20.645 de 2019.
El crecimiento de datos desde la desescalada lleva a pensar que los coruñeses optan por la bicicleta para moverse por la ciudad, incluso en un momento en el que las limitaciones sociales hacen que la gente decida permanecer más tiempo en sus hogares. 

Caída en el fin de semana
Cuando sí es especialmente notoria la caída del empleo de las bicicletas en A Coruña es en los fines de semana. La demanda de este servicio ha caído un 62% durante los sábados y domingos. De lunes a viernes, tan solo un 15%. Esto se debe, principalmente, al miedo o desconfianza de los usuarios en tiempo de ocio frente al laboral. Eso sí, desde el Gobierno local apuntan a una lectura positiva de la movilidad sostenible si, sobre todo, se tiene en cuenta el contexto actual que ha dejado la pandemia y al cambio de vida y de costumbres. La bicicleta es uno de los elementos que están presentes en todos los proyectos de la ciudad que hacen referencia a la movilidad y el carril bici está en la mayor parte de las reformas de calles en ejecución o previstas, por lo que la apuesta por reformar este servicio es cada vez más clara.

El servicio continúa siendo utilizado por más de tres mil vecinos de la ciudad y el año pasado se marcó la segunda marca más alta, con solo once personas menos que en 2018, récord histórico. El Ayuntamiento considera que es el momento de apostar fuerte por los medios alternativos al vehículo privado, y es que existen 23 estaciones en activo, y en el futuro próximo espera duplicarlas hasta llegar a las 55.
Además, desde este mes se pueden retirar la bicicletas del servicio sin necesidad de utilizar la tarjeta Millenium. El Gobierno local, a través de Emvsa, acaba de poner en funcionamiento una aplicación móvil que permite a los usuarios de este servicio municipal retirar la bicicletas sin introducir la tarjeta. De esta forma, se evita el contacto físico con los lectores de las estaciones, mejorando así este servicio en la situación sanitaria actual en la que se busca evitar de todas las formas el riesgo de contagios.

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