El juez Morán habla de “oscuridad” y “muchas dudas”, pero dice que las evidencias no son determinantes

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  Javier Escribano aportó el auto del juzgado, contra el que cabe recurso. En él, el juez Alejandro Morán afirma que no se han obtenido “suficientes indicios racionales de criminalidad como para afrontar una fase de enjuiciamiento”.
Además, añade que si la instrucción “llegó hasta aquí, es porque en su día hubo algunas evidencias”, pero precisa que no han sido “determinantes”. Así, sobre el tráfico de influencias, argumenta que la actuación de Escribano “como diputado autonómico, a efectos penales, entraba dentro de lo razonable”, afirma en alusión a la información que transmitió a las autoridades administrativas sobre los problemas de Duarte en relación a la venta de áridos.
Sobre las filtraciones de esta causa, afirma que no está “determinado” su origen.
Añade que existe bastante oscuridad en lo sucedido como para que queden muchas dudas, pero que las evidencias de las que se partió no son determinantes, por lo que se descarta la posibilidad delictiva de tráfico de influencias. En esta línea, el juez argumenta que la actuación de Escribano como diputado, a efectos penales, entraba dentro de lo razonable al transmitir a la autoridad administrativa la problemática que le planteaba Duarte por la comercialización de los áridos. En todo caso, apunta que las gestiones no produjeron efecto alguno. En cuanto al cohecho, habla de dos indicios: la conversación del empresario con su hermana comentando el Porsche, que se tasó en 13.080 euros, fue “real” y la petición de entrevista de Escribano con el fiscal jefe del TSXG, que fue el que alertó sobre posibles filtraciones, cuya fecha coincide con la transferencia de uno de los pagos por el coche. En su comparecencia, Escribano señaló que no está “arrepentido” de las actuaciones ante la administración.

El juez Morán habla de “oscuridad” y “muchas dudas”, pero dice que las evidencias no son determinantes