“Ningún tipo de copago debe impedir el acceso a medicamentos”

El responsable del colegio asegura que el sector se recupera poco a poco de la crisis patricia g. fraga
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Al frente del colegio, Héctor ve el futuro de la profesión con más funciones colaborativas para que el sistema siga siendo un lujo y los beneficios recaigan en el paciente.

¿Ya está normalizado el suministro de la vacuna de la meningitis B?
Equilibrada no está. La demanda está muy por encima del suministro farmacéutico y desde el 1 de octubre que podemos dispensar vacunas, dijeron que se normalizaría en junio y si bien pasamos de finales de mes, donde llegaban entre ninguna y tres, a recibir entre cinco y diez en las dos semanas siguientes, hoy en día el suministro es inexistente. Al parecer, se va a liberar un lote grande y hace un par de semanas que hicieron una prospección en las farmacias para saber el número de unidades necesarias que llegarán la que viene o la siguiente semana. Los padres están muy sensibles con el tema.

Otras como la triple vírica también escasean. ¿Cómo está la situación?
Las vacunas son muy sensibles a cualquier fallo en el suministro. Puede paralizarse su producción en cualquier parte de la cadena. Con la triple vírica tuvimos problemas y el bexsero, al ser nuevo, no contemplaron tanta demanda y tardan nueve meses en fabricarse.

¿No cree que se debe a un tira y afloja de las grandes multinacionales?
Espero que no. Al margen de que las multinacionales quieren obtener la máxima rentabilidad, no creo que jueguen con la salud. Eso sí, las negociaciones son difíciles.

¿Han superado la crisis a nivel laboral?
Tratamos de salir de una crisis económica y en este caso la administración tiene un papel difícil al intentar mantener un sistema sanitario que es un lujo. No hay los recursos suficientes para todo el gasto que conlleva. En Galicia, han cumplido con el pago de la factura farmacéutica, cosa que no ha pasado en otras comunidades autónomas que han utilizado los fármacos como piedra arrojadiza entre partidos. Esto no deja de ser una persona sanitaria, que pone su patrimonio personal para adelantar pagos. Es un esfuerzo importante y la crisis no ayuda al sector. Creo que hemos dado la talla en un momento nada fácil con menos ingresos y mayores servicios.

¿Se sigue reduciendo el personal en las farmacias?
Hubo un momento en el que había poco paro, era un mercado activo de contratación. Después vino un parón hace un par de años, pero ahora se está reactivando. No hay grandes despidos. Seguimos estables, pero dentro de lo que supone haber absorbido una crisis que ha afectado de manera desproporcionada. Las facturas farmacéuticas suponen el 15% del gasto sanitario. De esto, hemos sabido ahorrar un 40% en los últimos meses.

¿El copago es la razón de esta disminución del gasto?
El copago ha influido, pero ha repercutido más en el paciente que tiene que pagar en función de su renta. Ningún tipo de copago debe impedir acceder a medicamentos, por lo que habrá que usar otros métodos más solidarios y valorar las diferencias entre los que tienen más y menos ingresos. A lo largo de estos años, hemos visto de todo, pero sí que hay gente que se fue al paro o que está al cargo de un pariente enfermo o al cuidado de una persona mayor que no puede hacer frente. Hay casos de familias que se vuelven a concentrar en las casas de los abuelos. En este sentido, tenemos suerte de ser una sociedad muy familiar. No solo es un gasto en medicamentos, también en transportes sanitarios y en prestaciones. Si a una mayor financiación le ponemos menos recursos, todo se dispara.

Un informe del mes pasado apunta a que una de cada diez farmacias gallegas atraviesan dificultades.
Esto salió a raíz de un tipo de farmacia que ha surgido en la crisis de viabilidad económica comprometida (VEC). Tienen muy pocos ingresos y no son viables con la dispensación de medicamentos que realizan a la población. Las hay en pueblos y también en entornos de ciudad. Al no tener suficientes ingresos, reciben ayudas. El problema ha aflorado con la crisis porque acabaron de tocar fondo. ¿Cuál es la solución? Pues que el farmacéutico colabore en la detección de enfermedades. En la provincia hay nueve VEC, pero existen más que están sensibles a los cambios como la bajada de precios de referencia.

¿Es el principal hándicap al que se enfrentan?
A corto plazo, sí. Al margen de los problemas estructurales y lo que puedan aportar los profesionales al sistema, la bajada de precios de referencia es un problema que no se sabrá hasta que el tema aflore.

¿Es posible que los medicamentos se deriven a los supermercados?
Hubo un informe de la Comisión Nacional de Mercados y Competencias que valoraba el modelo de farmacia y se comparaba el español con el de otros países desde el punto de vista económico. Que se puedan dispensar medicamentos en gasolineras y supermercados no tiene sentido cuando vemos que en otros países como Estados Unidos o alguno de Sudamérica están tirando esta norma para abajo. Los medicamentos, aunque no requieran receta, siguen siendo medicamentos. Las fortalezas de la farmacia española es precisamente la recomendación y su accesibilidad, siempre hay una cercana. Se calcula que 2,3 millones de españoles entran en una farmacia al día, de los que un tercio se van sin nada. Es como un foro de consulta sanitario, o bien se analizan informes o radiografías. De alguna forma, se las traducimos. Esto no es muy visible, pero sí imprescindible. Los jóvenes no entienden el valor de una farmacia en su sentido estricto, pero uno se da cuenta cuando la necesita.

“Ningún tipo de copago debe impedir el acceso a medicamentos”