Joana Ortega niega que desobedeciese en algún momento al Constitucional

Former Catalan vice-president Joana Ortega leaves the Catalonia's Supreme Court after testifying for the 9N consultation, in Barcelona, Spain, October 13, 2015. REUTERS/Albert Gea
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La exvicepresidenta del Govern Joana Ortega negó que desobedeciera al Tribunal Constitucional (TC) organizando el proceso participativo del 9-N ya que, como dijo, no tiene “ninguna consciencia de haber desobedecido en ningún momento” a este tribunal.
Así lo explicó a la prensa tras declarar como imputada ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por el 9-N, y criticó la querella contra ella: “No es bueno criminalizar un acto político, democrático y pacífico”.
Ortega asumió la máxima responsabilidad en el dispositivo logístico del 9-N, aseguró que el Constitucional no concretó nunca el alcance de la suspensión que dictó, y alegó ante el juez que el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó que el 9-N no tenía “ningún efecto jurídico”.
Concretamente, la exvicepresidenta defendió ante el magistrado que Rajoy fue el primero en restarle validez jurídica al afirmar que “el 9-N no es un referéndum, ni una consulta, ni nada que se le parezca y no tiene ningún efecto jurídico”, por lo que concluyó que la querella a los organizadores no tiene sentido.
Pese a asumir “la máxima responsabilidad” en la organización del proceso participativo, afirmó que nada fue ilegal, y lo único que hizo el Govern fue impulsar un compromiso de país respondiendo a un mandato del Parlament y dando voz a los ciudadanos sobre el futuro político de Catalunya, dijo.
“No tengo ninguna conciencia de haber dictado una resolución injusta, de haber cometido ninguna irregularidad económica. Actué con pleno conocimiento, muy responsablemente y siempre con respeto a la legalidad. Estoy perfectamente tranquila”, manifestó.

presión del gobierno
Ortega expuso que el Gobierno central fue el primero que no hizo nada para frenar el proceso participativo, y criticó que presionara para que se presentara la querella cuando vio “la magnitud” del 9-N y que más de dos millones de catalanes acudieron a las urnas.
En alusión al Ejecutivo central, lamentó que no es bueno dirimir la política en los tribunales, instó a resolver los problemas políticos desde el diálogo y el consenso, y pidió poner fin al proceso judicial al que se enfrentan tanto ella como el presidente Artur Mas y la consellera Irene Rigau porque, como señaló, “es injusto”. De hecho, subrayó que ella misma, tras conocer la suspensión por parte del TC de la consulta en su formato original, dio la instrucción de “parar inmediatamente todos los expedientes económicos y todas las actuaciones administrativas” vinculadas con la votación.
De ahí que, tras esa decisión del Constitucional, el Govern planteara un proceso participativo alternativo que el alto tribunal también suspendió, pero Ortega defendió que en este caso la Generalitat no frenó el proceso porque toda la organización ya estaba cerrada y los voluntarios a punto: “No había nada que yo pudiese frenar”.

concentración
Joana Ortega acudió a declarar arropada por los consellers del Govern y unos 200 concentrados ante el edificio pese a la lluvia que caía sobre Barcelona.
Ortega llegó al Palau de Justicia acompañada de –entre muchos otros– la actual vicepresidenta, Neus Munté, y el resto de consellers, además de miembros de entidades y partidos independentistas, como el cabeza de lista de JxSí, Raül Romeva.
Los concentrados la animaron con aplausos, cánticos y gritos de “La democracia no es delito” y “Fuera la justicia española”, del mismo modo que lo hicieron horas antes con la consellera de Enseñanza, Irene Rigau, que también declaró como imputada. 
Por parte de Unió, partido de la exvicepresidenta, asistieron el que fuera candidato el 27-S y secretario general del partido, Ramon Espadaler o el vicesecretario general, Toni Font. n
 

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