La Xunta inspecciona las panaderías con bar por la denuncia de los hosteleros

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El conflicto de los hosteleros de A Coruña con las panaderías que ejercen también servicios de bar y cafetería, que comenzó hace varios veranos, parece estar más cerca de solucionarse. La Asociación de Hostelería asegura que en las últimas semanas sus denuncias ante la Xunta y el Ayuntamiento han empezado a surtir efecto y los locales están siendo sometidos a visitas para ver si tienen todas las licencias en regla. El sector es consciente de que la mayoría sirven bebidas de forma ilegal pero todavía se desconoce cuáles podrían ser las consecuencias una vez que las Administraciones empiecen a señalar las faltas.
El presidente de la Asociación de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, afirma que responsables de distintos establecimientos “han comentado que desde diciembre algunos despachos han recibido inspecciones de distintos departamentos”. Los que lo han transmitido a la entidad son aquellos establecimientos que tratan de reajustarse a la ley tras las continúas acusaciones de competencia desleal por parte de los hosteleros. 

mayor complejidad
“Como estuvimos ejerciendo presión y había tantas denuncias, hay varias que están arreglando los papeles para convertirse en cafeterías que venden pan”, destaca Cañete. “La legislación de cafetería es más difícil y tenerla te permite vender pan pero no al revés; ocurre como en las gasolineras que como tienen la más compleja pueden ofrecer casi de todo”, aclara el presidente.
Como los bares requieren permisos de numerosas consellerías y del Ayuntamiento para completar sus expedientes y las panaderías tienen una de las licencias más sencillas y, por tanto, muchos menos costes, los empresarios hosteleros siempre se han considerado en inferioridad de condiciones a la hora de ejercer su labor. 

evitar la picaresca
Por eso hace ya bastante tiempo investigaron una por una todas las panaderías sospechosas de la ciudad –que en los últimos años han proliferado– y presentaron informes con los recibos de cada consumisión realizada en cada negocio para demostrar el servicio de bebidas ante los Gobiernos autonómico y local. 
Aunque con muchos meses de retraso, parece que ahora se comprobará si cumplen las mismas normativas laborales, de sanidad y de insonorización, entre otras, que se exigen a los locales que son restaurantes o cafeterías desde su origen. 
Con la respuesta institucional, el colectivo también confía en parar la picaresca que surgió en algunos emprendedores que pretendían gastar lo mínimo para ejercer una labor distinta a la de su permiso.

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