La comunidad científica jubila el “Gran Kilo”

El cilindro denominado “Gran Kilo” | CHRISTOPHE PETIT TESSON (efe)
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La resolución fue aprobada por unanimidad de los delegados de los 60 Estados Miembros de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM por sus siglas en francés) con derecho a voto en la clausura de su 26 Conferencia General tras tres días de debate.
“Es un cambio radical de paradigma”, afirmó la secretaria ejecutiva del Comité Consultivo de Unidades del BIPM, Estefanía Mirandés. “Desde 1799 el sueño de fijar constantes universales a las unidades de medida ha estado en la mente de todos los físicos”.
El origen del SI se remonta a la 11 edición del Congreso de 1960, cuando reformó el sistema métrico decimal heredero de la Revolución Francesa, conocido por definir el metro como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de la Tierra que pasa por París.
Desde entonces, las unidades de medida se determinaron a partir de objetos físicos o propiedades de materiales, pero estos son vulnerables a la acción humana y a los cambios medioambientales, por lo que en el último siglo se sustituyeron por constantes físicas. El kilo era el último superviviente definido por un objeto físico.
Pese a estar guardado celosamente en una caja fuerte bajo tres campanas de cristal, los científicos determinaron que el cilindro perdió alrededor de 50 microgramos y que había llegado la hora de jubilarlo. De ahora en adelante, el kilo se definirá en relación con la constante de Planck, bautizada en honor al físico alemán Max Planck.
Junto a la unidad básica de peso, el congreso también acordó redefinir otras tres unidades más en función de constantes universales invariable: el amperio, el kelvin y el mol, mientras que el metro y la candela no cambian pero se reformulan sus definiciones.

La comunidad científica jubila el “Gran Kilo”