Vox mantiene por ahora su oferta de no agresión a un PP que se muestra firme en su ruptura

Casado agradece los aplausos de su grupo tras su intervención | aec
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Vox, que se confesó descolocado y agredido por la ruptura con el PP, mantiene tras el no de los “populares” a su moción de censura la oferta de no agresión en Murcia, Madrid y Andalucía, donde su voto, recordó, condiciona leyes y presupuestos. 

La formación ultraderechista se encontró en frente a un PP que sigue “levitando” de gozo tras el duro ataque de su líder, Pablo Casado, a Santiago Abascal, quien se siente traicionado personalmente por su excompañero de partido y defiende que Vox se ha quedado solo contra el Gobierno de Pedro Sánchez. 

Parecer Churchill
Los populares siguen convencidos de la decisión tomada, pues ante el planteamiento hecho por Abascal el PP no podía estar “indiferente”. “La propuesta que Vox llevó el miércoles hizo parecer a Sánchez Winston Churchill”, afirmó ayer el secretario general del partido, Teodoro García Egea. 

En público y en privado niegan temer un bloqueo por parte de Vox. Sus pactos son solo de investidura, recuerdan, y retan a los de Abascal a retratarse ante la ciudadanía. Son conscientes sin embargo del dolor causado, pero desde Génova apelan a la madurez y a la responsabilidad que hay que tener en política. 

Patear a un “socio leal”
Abascal por su parte no buscó disimular el golpe recibido, que considera una traición en lo personal y una agresión y un ataque “brutal” a su partido y a sus votantes. 

Génova calificaba el jueves de “punto de inflexión” el viraje de Casado al centroderecha y Abascal también cree que el panorama ha cambiado de manera “radical” porque el PP “ha pateado de manera inmisericorde e injusta a su único socio leal, con el que ha podido mantenerse en tres gobierno hasta ahora”. 

Sin embargo, y tras ver muy cuestionado su discurso por estar fuera de la realidad, Vox no hace por ahora movimientos y será “responsable” en Murcia, Andalucía y Madrid, donde seguirá “negociando ley a ley y presupuesto a presupuesto” desde la oposición. 

Una máxima que sin embargo casa mal con las críticas en Andalucía, donde cancelaron una reunión de presupuestos por la “gravísima quiebra de la confianza” que supuso el portazo de Casado y en Murcia, donde alertan de que el diálogo será “muy diferente”. 

Sin embargo, en Murcia el Gobierno de PP y Cs negocia la gobernabilidad a dos bandas tras la expulsión de tres diputados de Vox, puesto que solo necesita un voto para sumar mayoría y entre quienes fueron expulsados se desvincularon ya los pactos regionales del juego de Madrid. 

En Madrid, la líder de Vox Rocío Monasterio critica el viraje pero mantendrá su apoyo a Isabel Díaz Ayuso porque a la Comunidad de Madrid “no le conviene un gobierno de izquierdas”. 

En el PP, laureado como ganador, sigue la euforia por el discurso del “hasta aquí hemos llegado” con el que Casado se erigió como estadista levantando un muro contra Vox. 

Le aplauden en su partido todos los barones, también los responsables de Madrid, Murcia y Andalucía, más los que propugnaban un viaje al centro. 

Llama la atención la “alegría” del líder gallego Alberto Núñez Feijoó, el único que logró mantener a Vox sin representación mediante una línea dura a la que ahora se apuntó Casado. En Galicia, donde no se juega nada, celebró que el PP no se prestase al “juego entre los extremos”. 

Para los suyos Casado logró erigirse el jueves como líder única alternativa y futuro presidente del Gobierno.

Vox mantiene por ahora su oferta de no agresión a un PP que se muestra firme en su ruptura