De un relato de Emilia Pardo Bazán a una telaraña reivindicativa

a directora de la casa-museo, Xulia Santiso PEDRO PUIG
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Pardo Bazán los reunió a todos en su casa, igual que hacía en vida cuando la flor y nata de la intelectualidad gallega se dejaba caer por la Ciudad Vieja. Fueron con el compromiso metido en un bolsillo y la creatividad en el otro, dispuestos a realizar un grito artístico contra la violencia de género de la mano de la creadora Alba Fandiño.

está dirigida por alba fandiño y
la obra constituye
un grito contra la violencia doméstica

nvocaba en torno a un relato titulado “Casi artista”. Un ejemplo entre tantos donde la escritora demuestra a golpe de pluma que fue siempre un paso por delante. En el mismo espacio en el que Pardo Bazán barrenaba sobre el devenir de la sociedad, los participantes en el taller “Unidas contra os malos tratos”, escucharon atentos el texto. Extraído de “Blanco y Negro, núm.333, 1897”, la autora les llevaba hasta la protagonista, una mujer llamada Dolores, que se veía obligada a buscarse las castañas porque su marido, un hombre alcohólico y sin ganas de trabajar, emigraba en un barco a Buenos Aires.
La esposa retomaba así su habilidad para la costura y lograba convertirse en un referente entre la alta sociedad. Pero cuando todo parecía indicar que las perdices estaban a punto de saltar las a la pota, el marido regresaba y ella no tenía más remedio que recibirlo. Y aguantar los malos tratos psicológicos con los que el borracho pretendía hundirla sin que la ley lo impidiese.
Con este guión como fondo de una realidad que se sigue dando 110 años más tarde, los asistentes comenzaron a tejer su protesta. En una instalación planteada como una telaraña gigante donde cada uno aportó una prenda. Que customizaron con una palabra o idea. Todas salidas de la indignación y la impotencia de quienes se pusieron en la piel de la mujer costurera.  
Ellos colocaron sus conclusiones sobre el algodón y entre todos engarzaron la ropa con una aguja imaginaria capaz de enhebrar un mensaje conjunto. Alba Fandiño fue la directora de orquesta de un grupo donde todos aprendieron a chillar en silencio. Siendo parte de un “basta ya” de situaciones que se repiten y sobre las que la justicia apenas hace nada.
De esta forma, los visitantes que se pasen por la que fue morada de la intelectual, observarán el techo lleno de misivas. Y se pondrán a pensar acerca de lo que se ha avanzado en la materia. En la pieza textil, los hilos que cuelgan simbolizan el cambio, acompañados de vocablos que completan la idea como si la instalación agrupase el esfuerzo de todos. Como si los participantes del taller levantasen un camino válido.
Además, la actividad que se desarrolló en la casa-museo Pardo Bazán unió la literatura de una grande con la creación artística. Y de fragmentos como “Así se había ganado a la parroquia, por medio de humildades dulces, de discretas confidencias de esas penas domésticas con que toda hembra simpatiza (...)” salió una puesta en escena que se sumó a las miles de iniciativas que se organizaron en contra de una lacra como la violencia doméstica. Para frenar los actos machistas desde todos los ámbitos de la sociedad.
Seguramente que de ver el resultado de este brainstorming, doña Emilia estaría orgullosa de tener esa inmensa tela de araña en su casa. 

De un relato de Emilia Pardo Bazán a una telaraña reivindicativa