Los ecologistas advierten de que hay evitar que las cenizas lleguen a los valles fluviales

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  La lluvia es en la principal amenaza en las Fragas do Eume. “Al eliminarse la cobertura vegetal, el suelo quedó sin protección, el sedimento está susceptible de ser movilizado por la lluvia y si llueve habrá un arrastre de cenizas y de la materia fértil del suelo hacia los valles fluviales”, explicaba ayer el responsable de Adega, Fins Eirexas. Esto podría acarrear consecuencias nefastas tanto para el río Eume como a su desembocadura donde se llevan a cabo labores de marisqueo. “En los ríos, el aporte rápido de cenizas y de sedimentos puede causar problemas de falta de oxígeno y de muerte de la fauna t de la flora fluvial. Incluso en el caso del Eume como pasó en 2006 en el Barbanza y en Pontevedra, los arrastres que bajan por los ríos, las cenizas y los sedimentos, se depositan sobre los bancos marisqueros, creando una capa de fango muy densa que hacen que el marisco muera asfixiado”, apuntó. Ante esta situación urge actuar cuanto antes, toda vez que las predicciones prevén lluvias para hoy. “Hay que intentar fijar el suelo, poner barreras contra la erosión empleando los propios árboles quemados puestos perpendicularmente a la pendiente, poniendo obstáculos a esos arrastres. Es una buena idea también hacer siembras de herbáceas de crecimiento rápido para que las raíces de las hierbas sostengan el suelo y dificulten el arrastre, sobre todo en zonas donde hay mucha pendiente. Esto se hizo también en 2006”, recordó.

Los ecologistas advierten de que hay evitar que las cenizas lleguen a los valles fluviales