Un Real Madrid sin apenas brillo convierte en oro su gran pegada

Real Madrid's Cristiano Ronaldo kisses his fourth Golden Boot trophy before their Spanish First Division soccer match against Levante at Santiago Bernabeu stadium in Madrid, October 17, 2015. REUTERS/Juan Medina
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El Real Madrid volvió a la senda de la victoria tras imponerse al Levante bajo el diluvio del Santiago Bernabéu (3-0), sin un dominio claro del encuentro en el que los de Lucas Alcaraz dieron la cara en todo momento y plantaron batalla a los blancos, que salvan una situación complicada tras las bajas provocadas ‘virus FIFA’.
Los de Benítez, que a priori afrontaban un partido cómodo en cuanto a clasificación, se tenían que enfrentar al Levante y, más importante si cabe, a sí mismos. El ‘virus FIFA’, que dejó las lesiones de Luka Modric y Karim Benzema, además de la sombra alargada de las críticas al técnico blanco tras el empate en el Calderón y los dos partidos consecutivos en Liga sin conocer la victoria, ponían todos los ingredientes para que el partido pudiera tener algún tipo de trampa.
Así comenzó el encuentro. Un Levante muy voluntarioso, mostró mucho oficio y teniendo muy claro su planteamiento de tirar balones a la espalda de la defensa, aprovechando la velocidad de sus delanteros y con una defensa ordenada y cerrada de cinco hombres tuvo las primeras ocasiones claras.
El Real Madrid, que no conseguía crear excesivo peligro, reclamó un posible penalti sobre Cristiano Ronaldo, que en velocidad, intentó rematar en el área pequeña un balón lateral y cayó tras un empujón del derfensor granota.
Esta jugada espoleó un poco más a los blancos, que alargaron más el campo para evitar la velocidad de los de Lucas Alcaraz. De esa manera llegó el primer tanto, obra de Marcelo. El brasileño, capitán ayer, lo celebró de la mejor manera posible; aprovechó la lentitud en el repliegue de los de Lucas Alcaraz y sorprendió con su llegada. Tras una pared con Cristiano Ronaldo, llegó a las inmediaciones de Rubén y con ligera oposición lanzaba el disparo y abría el marcador.
El Levante cometió de nuevo otro error y el Real Madrid no perdonó. Cristiano Ronaldo controló el balón en la frontal del área tras una jugada rápida de los blancos, y lejos de paralizarla, giró rápidamente y con un disparo potente con su pierna derecha la colocó con potencia al palo largo, el izquierdo del portero levantinista, y puso tierra de por medio, que a la larga fue la condena a muerte de un buen Levante.
Alcaraz, que pensaba que merecía algo más, veía cómo solo dos errores eran suficientes para perder en el Bernabéu y se lo hacía saber a sus jugadores, abroncándoles desde la zona técnica.
En el minuto 81 Jesé finalizó dentro del área una gran combinación de Cristiano y Lucas Vázquez con bicicleta, desborde y disparo al palo corto para, en ese momento sí, tranquilizar a la grada madridista.

Un Real Madrid sin apenas brillo convierte en oro su gran pegada