El suelo urbano coruñés pasa unos años acostumbrado al barbecho y la jubilación

08 febrero 2016 A Coruña.- El coste medio del metro cuadrado de la vivienda supera en 300 euros al de Vigo
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El cambio de dinámica sobrevenido con la crisis del ladrillo se llevó por delante toda una tradición de construcción de edificios de nueva planta en A Coruña. En tan solo doce años los terrenos urbanos se quedaron sin compradores o constructores que los quisieran y pasaron a la reserva e, incluso, a la jubilación. También ocurrió que la intensa actividad inmobiliaria acabó con la mayor parte de la oferta, y lo que quedó fue suelo en barbecho no urbanizable.
Una de las principales quejas de los promotores coruñeses es justo esa: que para empezar a construir en A Coruña hace falta pasar por una tediosa etapa burocrática que se ha hecho casi más difícil, si era posible, por la lentitud para conceder licencias. 
Por unas cosas u otras, los edificios de nueva planta construidos cayeron un 99% entre el año 2000 y 2014, el último del que se tienen resultados. No lo dice solo el paso del tiempo, lo cuentan los estudios del Instituto Galego de Estatística (IGE) según los cuáles se pasó de levantar 538 edificaciones a las pírricas cinco con las que se cerró el ejercicio hace dos años. 
Con esta caída también se vinieron abajo las inversiones públicas en inmuebles de uso no residencial. En 2000 se construyeron 520 propiedades para vivirlas y 18 para con otros fines, mientras que desde 2012 en la ciudad no se ha vuelto a detectar un proyecto que no fuese de carácter habitable para el mercado de la compra-venta. A finales de 2015 y principios de este año los promotores se han mostrado más activos para volver a crear hogares, pero todavía nada se sabe de la obra pública. 
Y mientras los signos del lento resurgir de la construcción no llegan, los resultados de A Coruña de los que se tiene conocimiento resultan muy desalentadores. 
Las actuaciones residenciales supusieron en 2014 un 0,38% de todo lo que se realizó en el mismo lapso temporal en Galicia y tan solo un 1,09% de los apartamentos creados en la provincia. 
Las viviendas –tanto unifamiliares como los pisos que engloba cada edificio– han seguido la misma dinámica: la deceleración fue brutal al pasarse de 3.261 a 150 casas. La lectura positiva con respecto a los inicios de la década pasada es que los edificios se conservan mucho mejor. Si en su momento tocó demoler 125 (298 hogares), en 2014 solo ocurrió esto con seis inmuebles de la ciudad o, lo que es lo mismo, 20 apartamentos. 
Además, la rehabilitación no ha sido tan desigual. Y ahora reformar está en auge –en parte porque el stock de propiedades nuevas se fue recortando teniendo mayor influencia la adquisición de pisos de segunda mano–, como demuestra el balance del IGE.  
Desde 2005 no se apostaba tanto por la cultura del aprovechamiento y la reforma en una urbe en la que ahora también se lleva lo vintage.

El suelo urbano coruñés pasa unos años acostumbrado al barbecho y la jubilación