Finaliza la época de temporales sin que se produjera más que una alerta roja

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Los bulldozers volvieron ayer a la playa de Riazor para deshacer la duna protectora, lo que marca oficialmente el fin de la época de temporales. Este año, la barrera arenosa no ha tenido que soportar el embate de muchas borrascas: se registró tan solo una alerta roja, y la mitad de naranjas que en otros años.

La razón es, como señalan desde la delegación gallega de la Agencia Española de Meteorología que este invierno se ha visto afectado por una serie de anticiclones que han convertido la época más inhóspita del año en mucho más soportable, sin oleajes que provocaran daños en el Paseo Marítimo o invadieran la calzada, como ha ocurrido en temporadas anteriores. 


Helena
Eso no significa que la duna de contención no tuviera que hacer su trabajo: a principios de febrero, las máquinas tuvieron que volver a la playa de Riazor el objetivo de elevarlas de nuevo después de que pasara el temporal “Helena”, que generó la única alerta roja de la temporada. Dejó más de 400 rayos, acompañados de ráfagas de viento de más de noventa kilómetros por hora y abundante lluvia.

En cambio, la última alerta naranja se dio este mismo mes, el día 9: durante gran parte de la jornada, un temporal de viento con rachas de 70 kilómetros por hora afectó a la costa y al tráfico aéreo, que registró varios desvíos: lo  que causó problemas a 330 viajeros que tuvieron que desplazarse en autobús.

Pero, a pesar de que el tiempo dista mucho de ser veraniego y estable, las alertas ya han quedado atrás, y la playa ha pasado de ser una barrera a lugar de esparcimiento. Los bulldozers que estuvieron removiendo los áridos bajo la mirada de los curiosos seguirán allí los próximos días porque tienen que desplazar 23.000 metros cúbicos de arena. Se tarda una semana en levantarla y poco menos en allanarla, aun con la ayuda de tractores.

Finaliza la época de temporales sin que se produjera más que una alerta roja