Amenazan a quien denuncie el acoso de varios menores de la Sagrada Familia

las huellas de los actos vandálicos de los menores son evidentes en los rincones del barrio quintana
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Los vecinos y comerciantes en la plaza de la Sagrada Familia, siguen sin encontrar una solución al acoso que sufren por parte unos menores de etnia gitana que molestan a los negocios de la zona. El concejal de Servicios Sociales, Miguel Lorenzo, afirmó a principios de diciembre que los agentes municipales pusieron en conocimiento de la Fiscalía de Menores lo que estaba sucediendo y que solo estaban esperando su visto bueno para poner en marcha sus propios recursos.

Sin embargo, los vecinos aseguran que los niños siguen realizando pequeños hurtos, pintadas y molestando a los transeúntes amparándose en su condición de menores. En algún caso han tratado de que sus mayores les regañen, pero afirman que en vez de eso, les defienden, “si dices que vas a denunciarlos a la Policía tanto las niñas como la madre de alguna amenazan con que ellas te ponen otra denuncia diciendo que intentaste violar a alguna de las pequeñas” .

En realidad, los propios agentes reconocen que pueden hacer poco porque al ser niñas de tan corta edad (una de ellas solo tiene seis años) lo único que les está permitido hacer es devolverlas a sus padres.

 

gamberradas

Las “gracias” de los pequeños llegaron a su punto culminante cuando se les dio por colocar un sofá en lo alto del tejado del edificio que permite el acceso al aparcamiento subterráneo de la plaza de la Sagrada Familia. “No tengo ni idea de cómo lo consiguieron ponerlo ahí, porque está a varios metros de altura”, comentaba asombrado un empresario. En algún momento, sus bromas son aún más desagradables y ofensivas para el público: un testigo asegura haber visto como el más pequeño cogió heces de perro de la acera y frotó con ellas la espalda de un anciano que había en la plaza”.

Pero lo normal es que se dediquen a robar en los supermercados y tiendas de la zona y a llenar de pintadas la plaza. Aunque la situación se viene prolongando desde hace meses –algunos vecinos hablan de un año- fue durante las recientes vacaciones de Navidad cuando los comerciantes sufrieron más molestia, porque los niños y niñas, algunas de catorce años, tenían más tiempo libre que emplearon en cometer gamberradas.

Amenazan a quien denuncie el acoso de varios menores de la Sagrada Familia