Sada-En las despedidas todos son amigos

|

  Reportaje de d.r.

Era el último pleno, por llamarlo de alguna manera, de la corporación municipal que mañana se deshace definitivamente para dar paso a la nueva el sábado. Un único punto en el orden del día, la aprobación del acta de la sesión anterior. Vamos, un trámite de apenas unos segundos que hay que hacer porque así lo dice la normativa de las administraciones locales.
Para cumplir con ello, la práctica totalidad de los 17 concejales acudió al acto. Solo faltaron el edil no adscrito Marcos López Mallo y el portavoz del PDSP, Emilio Gómez López. El alcalde en funciones, Abel López Soto, pidió que se votara y, como era de esperar, todos a favor.
¿Alguien tiene algo que decir?, preguntó el regidor. ¡Hola y adiós! espetó Manolo López Seoane, del PDSP, entre las risas del resto de los ediles. El siguiente en tomar la palabra fue el único concejal con el que terminó el mandato el PP, José María Hernández Cochón, quien dijo no saber si dar la enhorabuena a aquellos que continuarán los próximos cuatro años sentándose en el salón de plenos “o si todo lo contrario”.
Por su parte, David Brandariz, de ASU, quien perdió en las urnas su representación, continuó con el buen ambiente reinante bromeando con que se iría a plantar coliflores, algo que le aseguraría triunfar en los siguientes comicios, en alusión al exalcalde Rodríguez Ares, quien después de cuatro años alejado de la política para dedicarse a su huerta, obtuvo cinco concejales el pasado 22 de mayo.
Por último, Fernando Illanes, otro de los no adscritos, quiso agradecer, independientemente de la rivalidad política, la buena relación que ha mantenido con algunos ediles de diferentes ideologías a lo largo de este tiempo.
Y con esto y un bizcocho... se cerró el salón de sesiones hasta el sábado, cuando hasta nueve concejales nuevos tomarán posesión de sus actas –además de los ocho que repiten– y ejercerán sus roles de gobierno u oposición, según les toque, a partir de la próxima semana.
Y se cerró el salón después de que terminaran los besos, los abrazos y las palmaditas de camaradería que casi hubo que cortar para que no se prolongaran demasiado. Parece mentira, pensará alguno, que después de cuatro años tirándose los trastos a la cabeza sean posibles imágenes como las vividas ayer.
Que nos echan del salón de plenos, pues continuamos en el bar de enfrente. Café entre representantes de BNG, ASU y dos concejales no adscritos, Fernando Illanes y Fernando Campos, que trabajan para el PP y aPsi –al que defenderá los próximos cuatro años– respectivamente. Es decir, que aparcada la política, tan amigos.
Ahora habrá que ver si los que entran lo hacen con el mismo ánimo que los que se van; si cuando acaben los plenos comparten mesa y café aunque se charle amistosamente de política y si, por último, la intención es siempre realizar una crítica constructiva o si se opta por otras vías. El sábado comienza un nuevo capítulo.


 

Sada-En las despedidas todos son amigos