Reportaje | Los gallegos que formaron parte de las Cortes Constituyentes de Cádiz

El diputado Francisco Bermúdez de Sangro, de Betanzos
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Las Cortes Constituyentes de Cádiz quedarán compuestas por un representante de cada ciudad con voto en las antiguas Cortes del Reino, uno por cada Junta Provincial y uno por cada 50.000 habitantes. Los pueblos de América, también tenían sus representantes, aunque en menor número. 
De todos modos, las elecciones no podrían llevarse a cabo con normalidad debido al periodo de guerra en que se hallaba España. 
Los datos que existen sobre la constitución de la Cámara de Diputados indican que su número podría ser en torno a los 300, aunque en ningún momento del conflicto llegó a alcanzarse.
En el mes de septiembre de 1810, cuando se inaugura el periodo constituyente de la Cortes, se hallan presentes en el teatro de la Isla de León, al que se le denominó “Teatro de las Cortes” 104 diputados, otras fuentes hablan de solo 95, cuando se firma la aprobación de la Constitución, lo hacen 184 diputados, mientras que el día de su clausura el 14 de septiembre de 1813, los presentes ascendían a 223 parlamentarios. 
Su composición era la siguiente: 97 diputados eclesiásticos, ocho nobles del Reino, 37 militares, 16 catedráticos, 60 abogados, 55 funcionarios, quince propietarios o burgueses, nueve Marinos, cinco comerciantes, cuatro escritores y dos médicos.
La Regencia del Reino estaba presidida por el obispo de Ourense y formada por personas de un claro predominio político defensoras del Antiguo Régimen absoluto, que hasta entonces había prevalecido en España. Pero en el lado opuesto estaban los partidarios de una nueva Constitución española. Se hallaba el también el representante por Extremadura, el clérigo Muñoz Torrero, quien después de nombrar como presidente de la Cámara, Ramón Lázaro de Doy y a un secretario, Evaristo Pérez de Castro, fue, como antiguo director de la Universidad de Salamanca, el encargado de leer el discurso inaugural. Este fue votado como ley y aprobaría las bases fundamentales de lo que luego pasaría a ser el texto de la Constitución de Cádiz.

Comisión de trabajo
Para elaborar la Constitución de Cádiz se nombró una comisión de trabajo, la cual presidía el propio Muñoz Torrero. Una vez acondicionada la Iglesia de San Felipe de Neri para albergar a los diputados en sus sesiones, el 24 de febrero de 1811, las Cortes se instalaron en aquella santa iglesia reconvertida en estrado parlamentario, en tanto que la comisión elaboraba los textos que se irían debatiendo y aprobando mediante una serie de decretos, que posteriormente se acabarán incluyendo en la Constitución.
El 18 de agosto de 1811, Argüelles presentó la primera parte y el 11 de marzo de 1812 el resto estará completo y será aprobado conjuntamente el 19 de marzo de ese mismo año. Con motivo de la festividad de San José y de ser el día en qué había subido al trono el monarca Fernando VII, el pueblo gaditano recibió la noticia al grito de “¡Viva la Pepa!”. 
Lo curioso es que durante todo el siglo XIX será la Constitución así reconocida y aún hoy en día se le sigue llamando “La Pepa”. Constaba de 384 artículos divididos en diez títulos.

Por provincias
Los diputados gallegos en las Cortes de Cádiz, serían, por la Junta Superior del Reino de Galicia José Alonso y López Noval. (Intendente de Obras). Mientras, por la Provincia de Santiago llegarían Joaquín Tenreiro Montenegro (propietario), Antonio María de Parga y Puga, (abogado) Francisco Pardo y Patiño, (catedrático), Vicente José de Castro Lavandeira (propietario), José María Suárez de Riobóo (abogado), Manuel Ros de Medrano (canónigo) y Benito Ramón Bermúdez Maldonado Hermida y Porras (ministro)
Por la provincia de La Coruña estaban Antonio Agustín Payán, (abogado) y José Salvador López del Pan (oidor) y por la de Lugo, Domingo García Quintana (comerciante), José Ramón Becerra Llamas y Cancio (regidor), Antonio Vázquez de Parga y Baamaonde (abogado) y Manuel Valcárcel Saavedra (abogado).
Por la provincia de Ourense formaron parte Juan Bernardo Quiroga y Uría (propietario), Bernardo Martínez (abogado), Pedro Cortiñas (letrado) y Veremundo Arias Teixeiro (canónigo). Por la Provincia de Mondoñedo estaban Antonio Abadín Guerra (canónigo) y Manuel Freire Castrillón (comerciante), mientras que por la de Tui llegaron Agustín Rodríguez Baamonde (abogado), Antonio Durán de Castro (abogado) y Benito María Mosquera y Lira (regidor). Por último, por la provincia de Betanzos se encargaron Francisco Bermúdez de Sangro (diplomático), Luis Rodríguez del Monte y del Prado (militar) y Pedro Rivera y Pardo (canónigo). 
Sin embargo, con la vuelta de Fernando VII a España, fue otra historia. l

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