Cómo ahorrar para poder ver la luz a final de mes

16 marzo 2014 A Coruña.- Crece más de un 30% el número de familias que no pueden pagar la luz La lectura de la luz ya es un problema para 350 familias coruñesas
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Entre las personas que atiende Cruz Roja se encuentran aquellas que sufren las consecuencias de la “pobreza energética”: el mínimo de energía para cubrir las necesidades básicas, desde una nevera con la que mantener frescos sus alimentos a una calefacción con la que mantener caliente su casa durante el invierno. Esta comodidad, que parece tan básica, no está al alcance de todo el mundo. “El 38% de la gente a la que atendemos no puede hacerlo, y esto ocurre especialmente con las personas mayores”, comenta Carmen Isasi, directora de formación y empleo.
La organización social cree que este problema está creciendo, y como muchas personas que pierden el empleo se trasladan a casas más viejas, de alquiler más económico, esta situación empeora. “Y tiene un impacto en la salud, sobre todo en la gente mayor, porque lleva a serios problemas respiratorios en mayores de sesenta años”, advierte Isasi. Así que en Cruz Roja decidieron tomar medidas.
Y una de ellas es que tienen  voluntarios que han sido formados como mediadores de eficiencia energética por el Inega (Instituto Enerxético de Galicia) que se encargan de cosas tan distintas como ayudar a descifrar los arcanos de la factura de la luz, ayudar a tramitar su ticket eléctrico con la Xunta o a darles algunos consejos prácticos para reducir ese gasto a final de mes. “No se trata tanto de hacer las cosas por ellos como de empoderarlas para que mejoren de forma autónoma su factura”, aclara Isasi . Y sobre ese particular, hay mucho que decir.  

Electrodomésticos
“Por ejemplo, el 19% del consumo de una vivienda sabemos que es por la conservación y refrigeración de alimentos, así que el frigorífico es muy importante”, explica la responsable de formación de Cruz Roja. Eso quiere decir que la nevera debe estar ventilada (a diez centímetros de la pared), lejos del horno, la cocina o incluso del sol. También hay que acordarse de descongelarla cuando el hielo alcanza los tres milímetros, porque aumenta el consumo un 30%. Otra recomendación útil de los mediadores de Cruz Roja es utilizar el microondas con preferencia por encima del horno convencional porque consume menos electricidad.
La lavadora es otro foco de consumo que hay que tener en cuenta. Nadie sugiere que no se deba lavar la ropa, pero Isasi puntualiza: “El lavavajillas, como la lavadora, cuando más consume es cuando se aumenta la temperatura del agua. El 85% de la energía se va en el calentamiento del agua, así que hay que usar siempre que se pueda programas en frío”.
También hay que fijarse en el tema de la potencia, porque cada 1,15 kw de diferencia puede suponer un ahorro de 50 euros al, según informan desde Inega, y muchos tienen exceso de potenica. No parece una cantidad muy importante, pero Cruz Roja trabaja con gente que tiene como ingresos 350 euros al mes, o que solo cobra la Renta de Integración Social de Galicia (Risga),  unos 400 euros al mes, así que un ahorro de 50 euros año puede marcar una gran diferencia.
“A la gente le interesa, porque hay cosas muy curiosas que no conoce”, asegura Isasi. El año pasado, los voluntarios de Cruz Roja impartieron 30 talleres de economía doméstica en la provincia, a la que asistieron 333 personas.  A todas ellas las ayudaron a llegar a fin de mes, lo que es decir tanto como ver la luz al final del túnel. 

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