Un incendio obliga a evacuar un edificio en el Agra do Orzán

Cerca de veinte personas tuvieron que abandonar sus camas en plena noche
|

 Para muchos de los vecinos del número 16 de la calle de Pascual Veiga, la primera noticia de que se había producido un incendio fue la llamada de la Policía Local, que les alertaba de que había que evacuar el edificio de cinco plantas, más de veinte personas confusas y sobresaltadas que salieron a la calle a las tres de la madrugada en pijama o bata. Ya en el exterior, el personal de Cruz Roja les entregó mantas para que pudieran abrigarse hasta que los bomberos finalizaran los trabajos de extinción.

Investigaciones posteriores determinaron que el incendio se había iniciado en el tercero derecha, donde una lavadora había comenzado a arder, generando una gran cantidad de humo y despertando a las residentes del piso, una pareja de jóvenes, alrededor de las tres de la madrugada. Cuando se alertó a los servicios de emergencia, el humo ya había salido de la vivienda y ocupado el hueco de al escalera, haciendo el aire irrespirable, lo que forzó a los bomberos a decidir si debían enclaustrar a los vecinos en sus casas o evacuarlos. Al final, se decidieron por esta última opción.

 Una de las vecinas creyó que el policía local que llamaba a su puerta era un loco y se negó a abrirle

Autoescalera > Tres personas fueron evacuadas con la autoescalera del camión de bomberos y una cuarta por las escaleras. “En la escalera no cabían más y con una sola persona, se le podía proporcionar oxígeno de nuestros equipos, así que no corría peligro”, explicaron. Mientras ellos se dedicaban a evacuar a los residentes de los pisos inferiores, que estaban afectados por el humo, la Policía Local se encargaba de hacer lo mismo con los residentes del primer y segundo pisos, que hasta entonces ni siquiera se habían enterado de lo que estaba ocurriendo y dormían plácidamente en sus camas. como Manuela Zas, que se levantó alarmada cuando golpearon su puerta: “Mi hija me dijo que no abriera porque no sabíamos que estaba pasando y teníamos miedo de que fuera un loco”.

El “loco” resultó ser un agente municipal que les apremió para que salieran de casa “y yo le dije que ni de broma y que como siguiera golpeando la puerta iba a llamar a la Policía”. Cuando el agente le informó de que él era policía, la mujer por fin abrió la puerta y bajó con toda su familia a reunirse con el resto de sus vecinos, que ya estaban abajo.

“Después lamenté profundamente haberles hablado así, porque la verdad es que se portaron muy bien, tanto los policías como los bomberos” , comentó la vecina. No tuvieron que estar más de media hora en la calle, antes de que las labores de ventilación se dieran por concluidas y pudieran volver a sus casas. Y a sus camas.

Un incendio obliga a evacuar un edificio en el Agra do Orzán