La falta de previsión con la obra del carril bici genera un caos de tráfico en el centro

En las horas puntas, con un caos de autobuses, coches, ciclistas y peatones, quedó claro que el Gobierno local no esperaba una afección tan grande | quintana
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El núcleo de tráfico de Linares Rivas con la plaza de Ourense y la avenida do Porto se convirtió ayer, en las horas puntas del día, en un galimatías casi indescifrable para los conductores debido a las obras del carril bici y la falta de previsión del Gobierno local. La decisión de ampliar el área en la que se están realizando los trabajos de la infraestructura hasta delante de la Delegación del Gobierno hizo que coruñeses, turistas y chóferes de algunos autobuses no tuviesen muy claro si podían parar en sus paradas habituales o girar hacia la avenida do Porto a pesar de que es la forma más sencilla y rápida de cruzar hasta la Ciudad Vieja, el hospital Abente y Lago o María Pita ahora que La Marina es de uso peatonal (salvo vehículos autorizados).
Tanto los autobuses urbanos como interurbanos cruzan, en general, por la zona de los Cantones y La Marina pero las obras del futuro carril bici en Linares Rivas, a la altura de la plaza de Ourense, generaron ayer más de un quebradero de cabeza a los conductores. Y es que estos no lo tenían fácil para respetar la parada habitual de la zona, justo delante del portón del recinto portuario. Pese a todo los viajeros pudieron bajarse con independencia de que se generasen mayores dificultades entre el tráfico rodado.

Sin avisos
La decisión del Ayuntamiento –a través de la empresa concesionaria de estas actuaciones– de inhabilitar más espacio de la calzada del que estaba previsto tuvo como resultado bastante caos en los giros, con momentos puntuales en los que el principal acceso al centro de la ciudad vivió atascos. Así lo comentaron a este diario algunos usuarios, que en torno a las 14.00 horas, se encontraron con las restricciones sin tener conocimiento de ellas –pese que desde el Ayuntamiento aseguraron que sí se advertía en diversos paneles luminosos– y la consiguiente tardanza en llegar a sus destinos, con atascos que se extendían hasta Alfonso Molina. Algunos indicaban que la causa principal de los problemas en la circulación estuvo en que los operarios extendieron su zona reservada para habilitar el futuro carril para andar en bicicleta hasta la Delegación del Gobierno a la altura del giro con la avenida do Porto, un itinerario usado de forma mayoritaria desde que La Marina se cerró al tráfico.
La ocupación de la carretera derivó en que muchos no tuviesen claro si estaba permitido desviarse hacia la derecha y, aunque en general, los coches y camiones respetaron la ruta que tenían prevista lo hicieron con mayor lentitud por la existencia de un solo carril para dirigirse hacia los túneles de María Pita y O Parrote.

Intensidad
La propia Policía Local reconoció que en las horas puntas, en sentido entrada, el tráfico fue menos fluido de lo habitual. Y eso teniendo en cuenta que los coruñeses no son nuevos en lo de sufrir pequeñas caravanas en ese núcleo de la red viaria municipal.
Desde el Ayuntamiento no aclararon ayer si se realizarán cambios en la organización de las obras tras constatarse los problemas de tránsito. Sin embargo, señalaron que los trabajos se seguirán realizando hasta el viernes en horario laboral cortando uno de los carriles. Además, señalaron que la obra se realiza en la época del año con menor intensidad de tráfico en la zona. l

La falta de previsión con la obra del carril bici genera un caos de tráfico en el centro