Reportaje | Nómadas o estáticos, pero con “recetas” en la mochila

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AléAlé es una cerveza nómada. No tiene fábrica fija, pero el buen rollo que impera en el mundo de las artesanas hace que no sea un obstáculo para Marta y Brais, que llevan ocho años cocinando malta. Las que no entienden de producción masiva se diferencian de las de supermercado por la calidad. Cuenta la experta que el boom vino de rebote de los Estados Unidos y así fue que unos y otros le dieron vida a sus “recetas”, que son las fórmulas ecológicas que emplean para convencer al paladar. Teniendo en cuenta que A Coruña es la cuna de Estrella Galicia, consolidar una marca en el mercado cervecero se hace más cuesta arriba. Los artesanos no desesperan y las de AléAlé, la Alé y la Neipa, esquivan la tecnificación como lo hicieron los que habitaron el planeta antes de la Revolución Industrial: “Eran cervezas más sabrosas y fuertes”. Su factoría hace una variedad sedosa en la boca, la Neipa, que es turbia “como un zumito” y tiene avena, que le da consistencia, en contra de esa tendencia a fabricarlas más cristalinas. 
Dice que hay bares que valoran mucho su trabajo. Otros se rinden a los emporios y ahí ya no pueden hacer nada más que callar y seguir de frente. Su Alé sale hoy a pasear en O Bierzo, pero la de Arturo llena barriles desde A Grela. La llamó Kel’s por darle toque koruño a una cerveza que tiene, a su vez, subespecies. El productor explica que aquí el etiquetado ayuda porque las cosas entran primero por la vista. 
Así, la Bitter Pan juega con el personaje del mundo de nunca jamás con su silueta en la botella enmarcada en una ficha policial: “Es bueno ser irreverente, que llame la atención y que esté buena”. Kel’s ya se colgó medallas en el Beer Festival de Barcelona, y de sus seis criaturas, Arturo sigue con Heavyness, que atiende a la leyenda del lago y tiene un estilo escocés, “bastante rara”. Después está la Baltic Tsar, “negra y muy potente” o la Samurye, “de centeno”. Sobre ellas manda él, “yo soy el químico, el cervecero y el que limpia los baños”. Kel’s le da para un sueldo pequeño, pero no le permite contratar a nadie.
Manuel y Elena llevan un año dotando de atributos a Ela, que “es bastante amarga, pero compensada con un sabor floral”. Colocaron 1.500 litros en todo este tiempo y lo siguiente será darle hermanitos a su princesa. Manuel destaca el buen momento y la colaboración de unos con otros. 
Por último, Luis es junto con Fer el padre de Bandua, una raza sadense, a la que miman en sintonía con otro trabajo. Eso les da margen para continuar con su pequeño sueño poco a poco, extendiendo el dios celta de la guerra y el protector de la familia. Tienen nueve recetas en el circuito. De trigo y al estilo americano está la Summer Rain. Femme Fatale nació por la feria modernista de Sada y Tyr es escandinava, más tipo Franziskaner. Ellos siguen aquello de piensa global, consume local, como el resto. l

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