Los juristas están de acuerdo en que la reforma de Ley de Abogacía es “injusta”

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El Ideal Gallego-010

m. pérez > a coruña
  Desde que se supo que la reforma en la ley que da acceso a la abogacía iba a establecerse, los estudiantes se echaron las manos a la cabeza por la situación a la que se verían sometidos en caso de que las variaciones se produjesen de la forma en que fueron anunciadas desde el Gobierno Central. El mayor problema lo tienen los alumnos del último curso de Derecho. Los que están en quinto se encontrarán al terminar con que deben cursar un año más para poder ser abogados y antes de realizar cualquier práctica jurídica.
Pero los jóvenes no son los únicos que piensan que esta medida es injusta. Distintos miembros de la comunidad jurídica opinaron recientemente al respecto y estuvieron de acuerdo con ellos. Empezó el decano de los jueces coruñeses, Antonio Fraga Mandián, quien corroboró que el cambio es “injusto” para los del plan antiguo. El magistrado betanceiro habló de “agravio comparativo” con respecto a los matriculados en el Espacio Europeo de Educación Superior (el Plan Bolonia). recordó que estos últimos tienen que pasar cuatro años haciendo el grado antes de especializarse lo que supone uno menos que el resto de  sus compañeros.

Más caro > Los afectados se quejan no sólo de tener que esperar un años más antes de trabajar, sino también del desembolso económico que deberán afrontar de aprobarse la norma.
Fraga, que, alabó la labor de Bolonia en todo momento por el papel de la reforma a la hora de igualarse a Europa, aseguró que esta situación no puede suponer un trato desigual para los demás. Sugirió además que este tipo de medidas son sólo un producto de la escasa oferta laboral: “La masificación obliga a poner obstáculos para el acceso a la profesión”. El jurista sostiene que a parte de suponer una mejora en el aprendizaje de los futuros abogados, funcionará como una criba motivada porque “el pastel no llega para todos y hay que repartirlo”. En la misma línea de opinión está el abogado José Ramón Sierra: “Es una faena para los alumnos”. Eso sí, el penalista opina que la formación práctica previa al ejercicio es cada vez más necesaria. Sierra sostiene que, al abandonar la facultad, los licenciados en Derecho son sólo eso “licenciados, no abogados”. De la misma forma, sostiene que es normal la adaptación a Europa y que, los conocimientos teóricos son “muy importantes”.
Sierra mantiene que para poder ejercer hace falta práctica, de la misma manera que la necesita un titulado en Medicina o en Música: “Estudiar clarinete no es lo mismo que saber tocarlo y menos aún que poder dedicarte a ello profesionalmente”. Sostiene también que la escuela de práctica jurídica, a pesar de ser fundamental no garantiza que se esté preparado, ya que la única forma de estar preparado es trabajando.

Especializarse > Su compañero de profesión, el también letrado y penalista Jesús Lamelas va más allá: “Cuando sales de la facultad, sales sin tener ni idea”. Alumno de la Universidad, sostiene que, ya en los dos últimos años de estudios los jóvenes deberían comenzar a especializarse, debido a que el ejercicio del derecho es “muy amplio” y cada campo es “un mundo”: “Al que le guste el penal que se dedique a él, el que prefiere el civil o el laboral... Así cada uno estaría enfocado a trabajar en una cosa”. Asegura que a él mismo le supondría una gran dificultad defender casos relativos a otras áreas que se saliesen de la suya.
El verdadero obstáculo que observa en el sistema actual es que, en turno de oficio uno puede hacer frente a casos aún sin estar suficientemente preparado: “Y muchas veces se dirime la libertad de una persona o sus bienes patrimoniales. Cosas muy importantes”. Además, añade que la profesión es a veces pícara y por pequeños detalles que a alguien poco experimentado se le pueden escapar “se puede perder un caso”.
Añade asimismo que el número de abogados en la ciudad es excesivo para la demanda legal actual. Explica que del ejercicio “pueden vivir 15, no 2.000, que son los que hay”. Asegura además que aquellos que no cuentan con un prestigio o una trayectoria profesional tienen que contentarse con “sobrevivir en el turno de oficio”.
Mientras tanto, los estudiantes anuncian que esta semana seguirán adelante con sus protestas. Las mismas que la pasada les llevaron a concentrarse ante la facultad ubicada en Elviña. Entonces, alrededor de un centenar de personas protestaron por la medida. Ahora esperan que se conceda la “vacatio legis” que les permita que no sea obligatorio para el que desee ejercer la abogacía hacer un máster, venga del plan de estudios que venga.

Los juristas están de acuerdo en que la reforma de Ley de Abogacía es “injusta”