Las plazas de zona azul están ocupadas el 89% del tiempo a pesar de la obligación del pago

Las plazas vacías resultan una visión todavía bastante extraña en el centro, por lo menos a diario | patricia g. fraga
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A día de hoy, el servicio de aparcamiento de la ORA funciona como un reloj, por lo menos en lo que en recaudación se refiere. Los cambios generados a raíz de la entrada de la concesionaria Setex Aparki acabaron con la impunidad que existía y que provocaba que muchos conductores ni siquiera abonaran el aparcamiento. El problema es que la Ordenanza Reguladora de Aparcamiento (ORA) no se hizo con este objetivo, sino con el de asegurar que en las calles de la ciudad hubiera siempre espacio disponible para aparcar. Y eso no se ha conseguido: según los datos del Ayuntamiento, el año pasado las plazas de la zona azul estuvieron ocupadas el 89% del tiempo.

Esta cifra solo se refiere a la zona azul básica, la que permite el estacionamiento de dos horas. No al reducido de una hora, que se puede encontrar solo en plazas como la de Lugo o la de San Agustín, y que desde la semana pasada se distingue por su color rojo, y cuyo índice de ocupación fue del 81%. El párking express, de solo 20 minutos, y marcado de naranja, estuvo ocupado el 75% del tiempo.

La diferencia deja clara la preferencia de los conductores por el estacionamiento de larga duración. Además, mientras que en la zona roja y la naranja no es posible renovar el ticket hasta pasado un tiempo, en el caso de la azul se puede hacer de forma indefinida, lo que anima a los conductores a no moverse. Además, a finales de 2015 se puso en marcha la posibilidad de pagar los estacionamientos en la zona azul a través de una aplicación para dispositivos móviles, lo que implica que el conductor puede renovar el aparcamiento de forma instantánea.

Límite teórico

Si se quisiera favorecer una verdadera rotación bastaría con hacer cumplir la limitación teórica de dos horas, pero no hay ningún plan a la vista para hacerlo. De momento, por lo menos. Sobre todo, teniendo en cuenta que las multas por exceder el tiempo establecido rondan las diez al año. Eso significa que la disciplina vial se respeta, lo que es suficiente tanto para Setex Aparki y para el Ayuntamiento, que recibe de la concesionaria un pago anual fijo de más de 800.000 euros, y la recaudación en 2019 fue ligeramente superior a los 4,5 millones de euros

Pese a todo, las fuentes municipales consultadas aseguran que cada vez hay más espacios disponibles. “Ahora que la gente sabe que tiene que pagar, o que le llegarán las multas a casa, nadie aparca en zona azul más de lo que necesita”, apunta un policía local. Sin embargo, todavía no se han valorado los efectos de la nueva política de tolerancia cero contra la doble fila que comenzó en octubre, y podría provocar un ligero aumento en la ocupación de la zona azul. En todo caso, aparcar el centro de la ciudad siempre será un reto.

Las plazas de zona azul están ocupadas el 89% del tiempo a pesar de la obligación del pago