El papa pide a los mexicanos que luchen contra “las tentaciones de la corrupción”

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El papa pidió ayer en una multitudinaria misa celebrada en Ecatepec “abrir los ojos frente a tantas injusticias”, al tiempo que advirtió a los mexicanos que “con el demonio no se dialoga” porque “solamente con la palabra de Dios se le puede derrotar”, por lo que les pidió que resistan a las tentaciones de la riqueza y de la corrupción.
Francisco hizo estas declaraciones en la homilía de la multitudinaria misa que celebró en la localidad mexicana de Ecatepec, una de las más pobres y con mayor índice de violencia del país, especialmente contra las mujeres. El pontífice también reconoció que no es fácil evitar la seducción del “dinero, la fama y el poder”, pero pidió a los mexicanos que opten por Jesús. Asimismo, instó a “abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y proyecto de Dios”.

“pan con sabor a dolor”
Además, volvió a arremeter contra la corrupción al afirmar que la “riqueza” que produce es “el pan con sabor a dolor, amargura, sufrimiento. “En una familia o en una sociedad corrupta es el pan que se le da de comer a los propios hijos”, sentenció.
Así, clamó contra las tentaciones de poder y fama “que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados” y afirmó que la Cuaresma “son tiempos para quitarse la apatía y el cansancio”. Por ello, llamó a los mexicanos a confiar su vida a Dios. “Dios es misericordioso y está para sanar los corazones de quienes se sienten lastimados”, exclamó. 
“Su nombre es nuestra riqueza, su nombre es nuestra fama, su nombre es nuestro poder”, concluyó Francisco.
Esta homilía forma parte de los actos que el papa llevó a cabo en su segundo día de visita apostólica a México, país en el que permanecerá hasta el día 18. 
El papa Francisco terminó su primer día de visita apostólica a México con una celebración eucarística en el Santuario mariano de Nuestra Señora de Guadalupe –el más visitado del mundo–, a la que acudieron miles de fieles.
“En ella y con ella, Dios se hace hermano y compañero de camino, carga con nosotros las cruces para no quedar aplastados por nuestros dolores”, afirmó en su homilía el Pontífice.
Asimismo, recordó que “la Virgen María es y será reconocida siempre como la mujer del sí, un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos”. 
“Es el sí que la puso en movimiento para dar lo mejor de ella yendo en camino al encuentro con los demás”, apostilló.
“Así como se hizo presente al pequeño Juanito, de esa misma manera se sigue haciendo presente a todos nosotros”, añadió Francisco, al tiempo que subrayó que “Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufridores, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras”.
“Miradla a ella, miradla mucho y calmamente. Y en este estar mirándola, escuchad una vez más que nos vuelve a decir: ¿Qué pasa hijo mío, el más pequeño?, ¿qué entristece tu corazón? ¿Acaso no estoy yo aquí, yo, que tengo el honor de ser tu madre?”, preguntó a los asistentes.
Por otro lado, el sábado, un individuo fue detenido en las inmediaciones de la Ciudad de México cuando amenazaba con atentar contra el papa Francisco en el momento en que este realizaba un recorrido por las calles de la capital.

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