O noso derbi, a nosa paixón

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Dos semanas sin fútbol que han durado dos siglos. ‘Me-mes’ de amor y de escarnio. Declaraciones menos estridentes que en años anteriores. Actos de márketing. Localidades agotadas. Pasión a borbotones. Plantillas mentalizadas y con ganas de comerse al eterno rival. Todos los condimentos están servidos para un nuevo clásico gallego en el estadio de Riazor.
Deportivo y Celta lucharán por la primacía del fútbol gallego. Sin las necesidades agónicas de antaño. Con la tranquilidad de su estado de bienestar en la tabla. Los herculinos desean sacarse la espinita clavada desde el pasado curso, en el que los dos partidos cayeron del lado vigués; los pupilos de Víctor pretenden demostrar de qué están hechos, con un triunfo que pondría fin a una serie de cinco encuentros sin vencer.
El ilusionante arranque de Liga del Deportivo ha quedado ensombrecido por una pérdida de mordiente en las últimas jornadas, que sin embargo no puede empañar unas estadísticas con solo dos derrotas en once encuentros, con tres victorias y seis empates. El deportivismo aprieta los dientes para que su escuadra se imponga al Celta y así conseguir un plus de confianza y calidad para el resto de temporada.
No será sencilla ni mucho menos la empresa de pasar por encima de un equipo como el vigués, cuarto en la tabla y con un tridente (Aspas, Nolito y Orellana) que impone respeto. Sin embargo, tanto el club herculino como su entorno confían en que el estilo pragmático y adaptable de los coruñeses ses un argumento de peso para doblegar a un Celta que se jacta de preciosismo y apuesta por el juego de ataque.
Los a veces envenenados compromisos FIFA han lastrado a un Depor que no podrá contar hasta el mes de marzo con su pivote Celso Borges; el costarricense sufrió una rotura en el quinto metatarsiano del pie derecho con su selección, obligando a su equipo a reequilibrarse.
La mayor incógnita para el técnico deportivista será acorazar un centro del campo que añorará la polivalencia y presencia ‘de costa a costa’ del ‘tico’.
  En principio, el encargado para ocupar la vacante al lado de Mosquera en el eje de la medular será el ‘correcaminos’ Fayçal Fajr, un aleta incansable en sus esfuerzos que debe saber rentabilizar su sudor.
Siempre con Lux bajo palos, la defensa de cuatro estará configurada por Arribas y Sidnei como muro de contención central y por Laure y Fernando Navarro en los costados. El madrileño tendrá la complicada misión de anular a un futbolista con infinidad de recursos como Nolito.
Los interiores serán para dos argentinos con carácter, como Jonás y Fede Cartabia, mientras que la seda desde el enganche la proporcionará Cani.
Arriba, siempre Lucas. ¿Quién si no? El máximo goleador de la blanquiazul, con siete dianas, no se ‘arrugará’ ante la responsabilidad de escaldar al ‘gato de Catoira’, un Sergio Álvarez que defenderá el marco del Celta.
Otra de las alternativas que ha barajado el cuerpo técnico coruñés es recurrir a un clásico 4-4-2, dando entrada a un ‘9’ puro como Oriol Riera, capaz de desestabilizar a una retaguardia viguesa un tanto erosionada sin el sancionado Cabral.
Reconfortado por sus buenos números, el Celta desembarcará con su once tipo apenas impoluto; Sergio formará en la portería, con Hugo Mallo, Sergi Gómez, Fontás y Jonny atrás. El trivote del centro del campo será para Augusto, Wass y ‘Tucu’ Hernández, mientras que en ataque Berizzo dará continuidad a Nolito, Orellana y Aspas.

O noso derbi, a nosa paixón