España recuerda que Puigdemont gestionaba cárceles que ahora critica

Puigdemont consulta sus notas durante un acto | STEPHANIE LECOCQ (efe)
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El Gobierno español explicó a la Fiscalía belga que España respeta escrupulosamente los derechos humanos y añadió que “no parece comprensible” que Carles Puigdemont intente proyectar sospechas sobre el sistema penitenciario cuando él mismo y su Ejecutivo lo gestionaban en Cataluña.
Ese es la respuesta enviada a la Fiscalía belga ante la información que pidió a la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela sobre el sistema penitenciario y judicial español, de cara a la comparecencia hoy  ante un juez belga del expresidente catalán Carles Puigdemont y los cuatro exconsellers que huyeron.

Catorce preguntas
El Ministerio del Interior remitió a través de Instituciones Penitenciarias la contestación a las catorce preguntas plateadas por la Fiscalía belga antes de estudiar la posible extradición del expresident catalán Carles Puigdemont y los consellers huidos.
Fuentes penitenciarias explicaron que en el documento, de quince páginas, se responde pormenorizadamente a cada una de las 14 cuestiones planteadas por la Fiscalía belga, recordando aspectos como que Puigdemont mantendría en la prisión de Estremera el contacto con su abogado, de acuerdo a la legislación penitenciaria, y se cuidaría que no sufriera agresiones.
El expresidente ingresaría, de acuerdo a este documento que incluye un dossier de fotografías de las instalaciones, en la cárcel de Estremera (Madrid VII) en caso de que se decidiera su extradición. De este centro se explica que es uno de los más “avanzados” de España, y que el exmandatario podría disponer de celda individual si la pide (salvo riesgo de suicidio prescrito por los médicos) o compartirla con alguno de sus exconsejeros. En Estremera se encuentran Oriol Junqueras y los otros cinco exmiembros del Govern varones.
A Puigdemont se le asignaría una celda que incluye inodoro y una ducha en un espacio con separación, permitiendo la intimidad del interno cuando realice su aseo personal. De ello se da cuenta en una foto en uno de los anexos. La celda dispondrá, además, del mobiliario para dos personas y de las estanterías para guardar sus pertenencias, con conexión para televisión y elementos de comunicación con las oficinas de los funcionarios.
La Fiscalía belga se interesa por las celdas de aislamiento (que se utilizan sólo en caso de agresiones violentas), la visita de familiares, las actividades lúdicas, la higiene o incluso la alimentación en las prisiones españolas. Interior explica que Puigdemont y los otros cuatro exconsellers ingresarían, en el caso de los hombres, en la prisión de Estremera y las mujeres en Alcalá-Meco.

Prohibición de la tortura
Las citadas fuentes explicaron que uno de los razonamientos que se hacen en el documento es que “no parece comprensible que se intente proyectar sospechas sobre las condiciones de internamiento en España por personas que gestionaron las cárceles en Cataluña”, caso del expresident Puigdemont, “con los mismos estándares legales y elementos materiales” que en el resto de centros penitenciarios.
Se recuerda igualmente que la legislación nacional prohíbe la tortura y los malos tratos de acuerdo a la Constitución y que el artículo 6 de la Ley Orgánica General Penitenciaria recoge que: “Ningún interno será sometido a malos tratos de palabra u obra”.
También se alude a que la Administración Penitenciaria española está directamente supervisada por jueces de vigilancia penitenciaria, “independientes, integrantes del poder judicial y con amplias facultades para corregir cualquier desviación o abuso que pudiera producirse”.
La Fiscalía de Bruselas pidió a la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela información sobre el estado de las cárceles españolas de cara a la declaración del expresidente catalán. l

España recuerda que Puigdemont gestionaba cárceles que ahora critica