Procesado tras abandonar un hotel y dejar en su habitación a una prostituta muerta

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a.b. > a coruña
  El juzgado de instrucción 3 investiga estos días la muerte de una prostituta de nacionalidad brasileña que apareció en la habitación de un motel en Iñás, Oleiros, el pasado mes de abril. En un primer momento, el joven que la había acompañado aquella noche fue detenido por su relación con el suceso, si bien se encuentra ya en libertad, después de que la autopsia revelara que el deceso se produjo por causas naturales, al sufrir la víctima un infarto de miocardio.
Una camarera del establecimiento se la descubrió, cuando entró en la habitación para ventilar. La encontró tumbada en la cama, con la ropa puesta, con los pies en el suelo y sin un zapato. Ahora, la instrucción se centra en determinar en qué momento se produjo el fallecimiento y si el cliente que la acompañaba fue consciente de que su acompañante estaba muerta cuando, sobre las tres de la tarde de aquel día 17, abandonó la habitación, que había pagado previamente.
De ser así, podría ser acusado de un delito de omisión del deber de socorro, que castiga con multas a aquel que “no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros”, según lo establece el Código Penal.

Declaración > No eso lo que sucedió en este caso, si se atiende a la declaración que prestó el joven cuando fue detenido por la Guardia Civil. Según su versión de los hechos, había recogido a la fallecida en el club en el que trabajaba y, a primera hora de la mañana, fueron juntos hasta el motel, del que era cliente habitual. Ya desde un principio, la víctima le manifestó que le dolía mucho la cabeza, y llegó a llamar a recepción para pedir un analgésico. Durante el tiempo que estuvieron juntos le hizo varias referencias a ese dolor, que dijo llevar sintiendo toda la noche.
En su declaración el detenido admitió que tanto él como la prostituta estuvieron consumiendo cocaína, alrededor de un gramo entre los dos. Señaló también que, en un momento en que salió de la habitación para recoger el dinero que un amigo le había acercado hasta allí ella quedaba tirada en la cama, pero que él lo achacó a su dolor de cabeza. “Pensé que estaba durmiendo”, aseguró.
Así lo defiende también el letrado que le representa, Joaquín de la Vega, que descarta que el veinteañero haya cometido delito alguno, en tanto que no fue consciente en ningún momento en que su acompañante estaba grave.
Preguntado por la jueza que instruye la causa, el imputado acabó por reconocer que sí se dio cuenta de que algo raro le sucedía, cuando quiso marcharse y la mujer no reaccionó. “Me puse nerviosísimo”, admitió, para indicar después que ella estaba cansada, y que él decidió irse.
También reconoció a preguntas de la jueza que en cierto momento fue consciente de que ella sufría “algo más” que un dolor de cabeza, y que pensó que podía estar desmayada cuando la abandonó, pero reiteró que “no sospechó” que ella estuviera muerta, a pesar de que al tocarla la notó fría.

Procesado tras abandonar un hotel y dejar en su habitación a una prostituta muerta