Reportaje | Sectas, el agujero legal que deja desprotegidas a las víctimas

Al fondo, Alberto Aguilar, padre de Patricia Aguilar, liberada a principios de julio pasado en Perú | manuel
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Patricia Aguilar, la joven rescatada de una secta en Perú, comienza a salir de la boca del lobo tras 18 meses de amenazas y abusos de un gurú que anuló su voluntad. Su historia es solo un grave ejemplo de la desprotección legal que sufren miles de víctimas y familiares de captados por todo tipo de sectas.
Hace dos meses y medio que Patricia regresó a su casa en Elche (Alicante) junto con su padre y el bebé que tuvo durante su cautiverio en la selva de Perú después de que el líder de la secta, Félix Steven Manrique, ahora en prisión por trata de seres humanos, fuera manipulando durante años y siendo menor su mente.
Su infierno, relata a EFE su prima y portavoz de la familia, Noelia Bru, “tiene que servir para algo porque hay que cambiar las cosas y dar soluciones al vacío legal que existe. Hay que dar respuestas a la desesperación de las familias cuando acuden a la policía y los jueces y les responden que no puede hacerse nada”.
Bru avanza que en breve solicitarán la colaboración ciudadana para impulsar una reforma del Código Penal que tape jurídicamente el agujero que existe sobre los delitos sectarios, de forma que se tipifique el delito de “persuasión coercitiva”. Ya cuentan con el apoyo de asociaciones de prevención de sectas, colectivos de desaparecidos, de psicólogos y de otras víctimas como la familia de la mujer y su hija de seis años que esta misma semana fueron halladas en Cuba tras ser captadas por una santera.
El primer paso lo dio la familia de Patricia junto con Carlos Bardavío, uno de los pocos abogados en España especialista en el fenómeno de las sectas y que cuenta con la primera tesis sobre la regulación penal de estos abusos en la que se incluye la iniciativa del delito de persuasión coercitiva. Bardavío acudió la familia de Patricia al enterarse de que acababa de publicar su extenso estudio sobre la materia, que se presentará mañana en el Colegio de Abogados de Madrid con la asistencia de la letrada de la familia de la joven, María Teresa Rojas. Una problemática en auge, ya que se calcula que en España unas 400.000 están inmersas en alguna de las 400 sectas de diversa índole. Más allá de las de corte religiosos y esotérico, en los últimos años irrumpieron con fuerza las sectas pseudoterapéuticas.
Sean del tipo que sean la raíz en todas ellas es la misma: una persona o un grupo dominan a otro individuo o colectivo de forma progresiva y sutil con el objetivo de limitar en su beneficio su capacidad crítica de la realidad. “Un lavado de cerebro en el que se empuja al captado a su incapacidad de forma paulatina, a un sistema totalitario”, defiende.
El experto equipara la visión policial y jurídica actual de las sectas con la que en los 80 se tenía de la violencia machista, donde no existía formación y las víctimas incluso recibían mofas cuando explicaban el maltrato psicológico que sufrían. l

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