El 092 recibió más de 150 quejas vecinales por ruidos durante Fin de Año

El Ideal Gallego-2016-01-02-012-fe5da413
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No hay Nochevieja sin fiesta. Y no hay fiesta sin un poco de ruido. O un montón: durante toda la noche, la Policía Local no dejó de recibir llamadas provenientes de vecinos que se quejaban de que no podían conciliar el sueño por el escándalo que organizaban los festejantes. En más de 150 ocasiones los agentes municipales tuvieron que responder a estas llamadas, que advertían de alboroto tanto en la calle como en locales nocturnos, pasando por domicilios particulares. Pero fueron sobre todo los jóvenes, insistiendo en seguir la fiesta durante la vía pública, los que generaban más molestias, que no cesaron hasta que la lluvia que cayó a las once de la mañana les convenció de que era hora de regresar a casa.
Pero la mayor parte de las quejas se recibieron desde que empezó la fiesta (pasada la medianoche), hasta las siete de la mañana. Después, a medida que fallaban las fuerzas, también los gritos empezaron a declinar. Una de las particularidades que observó la Policía Local fue la gran cantidad de llamadas que denunciaban la jarana en domicilios particulares. Es un problema de convivencia que se viene notando desde hace años: la tendencia a alargar la fiesta en un domicilio particular antes de continuar en la calle, o incluso festejar toda la noche en la propia casa. 
 
cierre de local
Pero la fiesta también reinó en locales durante la noche. En uno de ellos, el Icos, situado en la calle de San Vicente de Paul, la afluencia de público desbordó la capacidad del local, y la Policía Local tuvo que intervenir. Al final, los agentes ordenaron al responsable del establecimiento que lo cerrara por infringir las ordenanzas municipales sobre exceso de aforo.
Por la mañana, cuando muchos de estos locales ya habían echado la persiana, muchos se resistían a volver a sus casas. El Paseo Marítimo, por ejemplo, estaba lleno de jóvenes vestidos de traje paseando o sentados en los bancos, desaliñados tras la larga noche de cotillones. 
Tampoco presentaban un gran aspecto los contenedores, cubiertos prácticamente hasta quedar ocultos por la gran cantidad de desperdicios generados por la fiesta, desde envoltorios de comida hasta sombreros de cartón. Como siempre, la Nochevieja la marcó el consumo y el exceso.

El 092 recibió más de 150 quejas vecinales por ruidos durante Fin de Año