
Los británicos Bradley Wiggins y Chris Froome, líderes absolutos del Tour al mando del poderoso Sky, disfrutaron de la segunda jornada de descanso de la ronda gala con más tranquilidad que sus rivales, que invirtieron gran parte de su tiempo a planificar el plan de asalto en las dos próximas etapas pirenaicas, terreno decisivo para asaltar la fortaleza inglesa.
Wiiggins llega a la cordillera en la mejor situación posible, como principal favorito para llegar el domingo a París y convertirse en el primer británico vencedor del Tour. El comandante ‘Wiggo’ tiene a sus tropas listas para la refriega y se siente mentalizado para afrontar toda clase de ataques de sus desesperados rivales, obligados a impedir que el líder emprenda un largo paseo militar hasta París. No obstante, para muchos la única preocupación de Wiggins la tiene en casa.
Su compañero Chris Froome, que le sigue en la general a 2.05, le ha jurado fidelidad, pero hasta un límite. Si el jefe se hunde otra vez, como sucedió en la Vuelta celebrada en el pasado año, el ciclista británico de origen africano tomará las riendas del equipo y del Tour. Una baza segura que, en cualquier caso, blindará las aspiraciones del todopoderoso Sky en la presente edición.
El movimiento se anuncia por varios frentes. El italiano Vincenzo Nibali (Liquigas), tercero a 2.23, atacó en los Alpes sin resultado alguno, primero bajando en el Grand Colombier y luego subiendo la Toussuire, cuando puso en evidencia a Wiigins, el día que Froome fue frenado en seco por su director a través del pinganillo cuando ya se marchaba dejando solo a su jefe de filas.
Aparte del ‘Tiburón’ suenan los tambores de guerra en torno a Cadel Evans. El australiano quiere defender el título hasta el límite y no arroja la toalla de antemano, pero rezuma cierto pesimismo por las sensaciones que tiene. Desde la segunda fila de opositores, hay otros corredores, como el belga Jurgen Van Den Broecke (Omega), sin olvidar al primer español de la general, Haimar Zubeldia (Radioshack), que no han dicho su última palabra en esta edición y tratarán de dar un zarpazo que deje la lucha por el maillot amarillo abierta cuando ya queda poco margen de maniobra. n






















