Reportaje | Eirís celebra dos días para pasar con la familia sin lugar para el aburrimiento

|

El Día de la Familia podría ser cualquiera del año pero en el Parque de Eirís reservan dos jornadas cada septiembre para ensalzar esos vinculos de parentesco que todos los años se revelan como un éxito de público. Ayer no fue distinto. La respuesta vecinal llegó pronto, antes de la hora de comer, cuando cientos de personas ya se agolpaban disfrutando de las distintas actividades proyectadas por las asociaciones vecinales “Uxío Carré” de Eirís y “O Cruceiro” de Oza-Urbanización Soto y la Asociación de Comerciantes de O Castrillón, Eirís y Monelos (Acocem).
Los grupos de música tradicional y las cantareiras ponían el hilo musical al primero de los Mercadillos Urbanos organizados este año por el Ayuntamiento, en el que ha colaborado activamente Acocem. A través de una ruta de 16 stand se están dando a conocer negocios de tres barrios pertenecientes a sectores muy diferentes. Si en una feria normal se busca vender, ahí ese tipo de establecimientos se mezclan con academias o negocios dedicados a la electricidad que pretenden que al público se le encienda la bombilla cuando necesite un servicio y se acuerde de su nombre.
También a los niños les tocó disfrutar antes de pasar a comer con la familia –unos en la pulpeira y otros en el campo o en las mesas que reservaron bien pronto en el parque– y, para ello, contaron con un pequeño espacio infantil y varios hinchables. Esta tarde, además, llegará el parque infantil móvil de la Federación Unión Comercial Coruñesa (FUCC) dentro de su ruta por toda la ciudad.
Al primer día de fiesta no le faltó color... Ni sabor. Del primero se ocuparon los característicos paraguas que decoran el mercado urbano y que ejercieron de parasoles. El segundo fue cosa de la filloeira gigante de Lestedo, para la que hoy se repartirán vales en el stand de Acocem si se muestra algún ticket de compra de al menos diez euros en establecimientos asociados. l

Reportaje | Eirís celebra dos días para pasar con la familia sin lugar para el aburrimiento