
El alcalde compostelano, Ángel Currás, designado por la Casa Real como delegado regio en la ofrenda al apóstol, evocó ayer al “señor Santiago” porque “venimos a tu Iglesia a pediros por el futuro de España” y a decir “ilumínanos para no caer en el desapego hacia la idea de Europa”.
El mandatario municipal, que se estrenó como oferente, reclamó “que Europa siga siendo el escenario donde toma cuerpo y alma la libertad, la igualdad, la solidaridad y la dignidad humana, esa Europa que declaró a tu camino, mil años más tarde, primer itinerario cultural”.
Además, recordó que “si los pueblos de Europa conocieron y visitaron nuestra tierra no fue por el atractivo de sus rías, ni por la mucha belleza que nos inunda, sino sencillamente por ti, apóstol Santiago”.
Señaló que el “auxilio” del apóstol no debe ser “historia pasada” porque “vivimos momentos de dificultad”, especialmente las familias “sometidas a un duro esfuerzo para sobreponerse de los rigores económicos”.
alarmante crisis
Añadió que “la alarmante crisis desencadenada nos ha traído además de precariedad inmediata y creciente, una incertidumbre futura que puede ser para las personas una carcoma que mine nuestra motivación, un germen de miedo que ahogue nuestro aliento y convierta nuestra serenidad en desesperación”.
Por ello, invitó a “acogernos a la fe”, “muchos a una fe religiosa en ti, otros lo harán en una secular fe en Europa... En la Europa que, como bien sabes, apóstol, fue de las personas y de los valores, antes que de los mercados financieros y de sus intereses”.
“Vela especialmente por Galicia –puntualizó Currás–, esta bendita tierra que tiene en ti su mejor punto de referencia”, manifestó, “y también por sus familias, que sufren los rigores de estos tiempos”, reiteró.
No faltaron en su discurso las referencias al códice Calixtino, “que tiene en realidad por título simplemente Santiago”, y de hecho Currás terminó con una invocación a este manuscrito del siglo XII: “Paladín de los gallegos y de todos los españoles. Oh Santiago, ayúdanos”.
El arzobispo, Julián Barrio, no mencionó en la homilía esta joya literaria, aunque sí la crisis, ya que “en las actuales circunstancias sentimos intranquilidad, ante la situación de tantas personas necesitadas espiritual y materialmente”. “No debemos eludir la responsabilidad ante los graves problemas sociales que más allá de los procesos y mecanismos estrictamente económicos movidos a veces por una especulación inmoral deben resolverse con un compromiso ético y moral”, subrayó.
Destacó que la debacle económica “está repercutiendo de manera dramática sobre personas y familias con menos posibilidades”, pero también que “puede ser la ocasión de una toma de conciencia saludable para crear las condiciones de un nuevo estilo de vida”.
“Tengo en cuenta en mi oración a los adultos y jóvenes afectadas por el desempleo”, agregó, y afirmó que “la Iglesia, siempre atenta a lo que afecta al hombre, está ayudando con su acción caritativa y social a recuperar la confianza en los valores”.
Entre los asistentes a esta solemne ceremonia, que comenzó a las 10.15 horas, estaban, entre otros, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; la ministra de Fomento, Ana Pastor; la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo; el delegado del Gobierno, Samuel Juárez; el presidente del Tribunal Superior, Miguel Ángel Cadenas; el fiscal jefe del TSXG, Carlos Varela. n






















