La Marea da un mes a la Xunta para que diga si hará el ambulatorio de A Falperra

El regidor y los tres ediles comparecieron delante de unos planos que se expondrán unos días en el mercado de Santa Lucía | patricia g. fraga
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El alcalde, Xulio Ferreiro, dio ayer un ultimátum a la Consellería de Sanidade y al Sergas para que acepten construir el centro de salud de A Falperra en cuatro alturas tal como quiere Marea Atlántica. El regidor, que acudió al mercado de Santa Lucía acompañado por los concejales Xiao Varela, Alberto Lema y Claudia Delso, advirtió de que se le dará un mes de plazo para decidir si acepta el anteproyecto existente y si no es así buscarán otros usos para el edificio dejando aparcada la idea de la instalación sanitaria. El objetivo es que a estas alturas del año 2018 las actuaciones en la edificación hayan comenzado.
“A partir de hoxe (por ayer) daremos un mes á Xunta para que diga se quere esta parte do edificio ou non; senón o quere dedicaremos ese espazo a outra cousa porque hau equipamentos dos que tamén se carece” en A Falperra, subrayó el alcalde.
Así de rotundo se mostró después de presentar el plan del arquitecto Manuel Gallego Jorreto (el autor del edificio de la plaza que existe actualmente) y, tras los discursos técnico y político de los ediles Xiao Varela y Alberto Lema, respectivamente.
Ante alrededor de 80 vecinos y algunos afines al partido de Gobierno, Ferreiro reconoció que el centro de salud “de Federico Tapia non é suficiente”. Sin embargo, justificó que se presentase en sociedad el proyecto antes de llegar a un acuerdo con la Xunta porque, aunque tanto el mercado como el ambulatorio son dos “equipamentos necesarios”, entendieron “que a rehabilitación non podía agardar máis” tiempo.

Redacción y licitación
Irán adelante con el volumen del mercado, si bien Sanidade tiene ese margen de un mes para unirse o desistir en los términos que le impone Marea Atlántica, dado que en el pasado se pidió poder construir el centro en una misma planta. Luego se redactará el plan constructivo, se licitará con el objetivo de que en noviembre de 2018 los operarios estén sobre el terreno. Algunos vecinos pidieron que no siguieran adelante con una iniciativa que viene condicionada por la separación de las consultas médicas, que quizá no lleguen a habilitarse y recordaron que el servicio es básico.
Pero Ferreiro no descartó que el lugar de esa instalación sea ocupado por un centro cívico si el Ejecutivo autonómico no se pliega a ordenar el equipamiento en cuatro plantas. Los residentes criticaron esta disposición ayer, pero para el Consistorio es posible, viene avalada por un arquitecto de prestigio y, según comentaron, hasta junio del año pasado no suponía ningún problema en San Caetano.
El edil de Empleo y Economía Social, responsable también del área de Mercados, Alberto Lema, comentó que en todo este tiempo “non se estableceu ningún tipo de discrepancia sobre a distribución senón no custe”. Con la dimisión de Rocío Mosquera como conselleira, las negociaciones se retrasaron y, finalmente según el concejal, el verano pasado les dieron una negativa de palabra sin un informe para justificar la razón de rechazar que el centro estuviese repartido en cuatro plantas.

Acusaciones
“É un segredo a voces que a Xunta de Galicia a este goberno non lle vai dar nin auga, o din a micrófono pechado os funcionarios da Xunta; estou seguro de que con outro goberno xa habería acordo”, espetó. Sin embargo, antes también aseguró que su predecesora en el cargo, la concejala del PP María Luisa Cid, no le informó de que había un convenio para el ambulatorio ni una propuesta de cierre del mercado sobre la mesa que se logró parar.
El edil de Regeneración Urbana, Xiao Varela, repasó las características técnicas de una edificación que contará con una fachada acristalada y luminosidad. Tras puntualizar que el documento es “un anteproxecto que será obxecto de mellora”, asumió que “o centro de saúde é clave”.
Este estaría ubicado al lado del mercado pero en un volumen pegado a las viviendas. Habría “más de 1.500 metros cadrados a construir” y dividiría los usos porque “a ninguén lle gusta pasar dunha carnicería a un despacho de pediatría de maneira automática”.
La plaza se pretende abrir de alguna manera para crear “un espazo de socialización” y casi una plaza pública. Allí pretenden conseguir la instalación de locales de hostelería y comercios novedosos que atraigan a toda la ciudadanía, además de los puestos de venta.
Por su parte, la Asociación de Vecinos y Comerciantes de A Falperra repartió horas antes unas hojas acusando a la Marea de querer “enredar” culpando a la Xunta y enfrentando a los residentes en la zona. l

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