La junta de personal del Chuac achaca el colapso a la mala gestión de las camas

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“El colapso del Chuac está en la puerta de atrás del servicio de Urgencias”. Así lo aseguraba María Tallón, del sindicato médico O’mega, y una de las representantes que registraban ayer la denuncia en Fiscalía contra el hospital por unas condiciones asistenciales que “atentan contra a dignidade do paciente”, afirmaba María Seijo, de la CIG.
Y es que eran 30, las personas que ayer se agolpaban en la unidad a la espera de una cama y 80 en observación, algo que desde el centro negaban: “Las camas están 100% operativas y no se ha tenido que reprogramar actividad quirúrgica alguna”.
Sin embargo, las enfermeras y auxiliares que atienden diariamente a los coruñeses en Urgencias decían lo contrario: “Los enfermos se pueden tirar tres días en sillas y cuatro o cinco horas para ser atendidos”. El alta o el ingreso es una decisión cada vez más difícil de tomar para los profesionales, según la junta de personal, porque es en la gestión de las camas donde se encuentra el fallo, según María Tallón: “El colapso está en la no salida de pacientes que tienen que estar fuera de la unidad”. Esto empeora un panorama donde las enfermeras confiesan que evitan tomar agua para no ir al baño. Les falta tiempo para atender a los cinco enfermos que les toca por cabeza, tres más que antes de que se inauguraran las nuevas infraestructuras en mayo de 2014.
El colectivo señala que entonces se les pidió un cambio en la forma de trabajar: “Y lo hemos dado, de dos pasamos a atender a cinco, corremos por los pasillos y los auxiliares han pasado de cuatro a diez”. Esto contradice al comunicado del Chuac, en el que aseguraban recibir el miércoles a 439 pacientes, “lo habitual en estas fechas del año”, de los que ingresaron 46, un 14% por debajo de la media habitual que se sitúa en un 18%.
En este sentido, la junta de personal hablaba de 65 personas en camillas repartidas por los distintos habitáculos, incluido las clínicas, espacios aislados que, según Seijo, no están dotados de la seguridad necesaria para que el aquejado esté bien. Decían las enfermeras que aquí no cuentan con baños ni ventilación y la realidad pasa porque hombres y mujeres estén mezclados: “Es insostenible” y “non hai un día que haxa 20 pacientes en camilla”. Según la portavoz de la CIG, los profesionales no pueden dar más de si y cualquier día ocurrirá un suceso inesperado “que teña que ser detectado ao momento”.
En el único punto en que coinciden Chuac y junta de personal es en la profesionalidad del servicio de urgencia. Para los representantes de los trabajadores, si no fuera así, la situación sería mucho peor. Por eso, piden más camas. Recriminan las 25 que se cerraron en el Abente y Lago y las 42 del Materno que dejaron de serlo en el puente de diciembre. Piden que se rehabilite la cuarta planta del Teresa Herrera, que “actualmente é unha escombrera” y denuncian una deficiencia estructural de las nuevas instalaciones, donde “observación é para observar aos doentes, pero se non os vexo?”, decía Seijo.
Por su parte, Marisa Mosquera, de UGT, aseguraba que no se sustituyeron las ocho ausencias de personal sanitario en consultas externas y que el mantenimiento del Chuac, “que se ha privatizado”, es otra víctima de  la saturación. En palabras de la sindicalista, algunas trituradoras no funcionan y “esto va a explotar por alguna parte”.
En este aspecto, las enfermeras creen que el colapso les puede llevar a cometer errores porque “qué importa que nos refuercen con dos si hacen falta 20”. Para el personal, no basta con que Feijóo pida públicamente perdón: “Tenía que pedirnos disculpas a nosotros que dejamos la piel en lo que ellos no hacen y les salvamos el culo”.

La junta de personal del Chuac achaca el colapso a la mala gestión de las camas

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