Los acusados del doble crimen de Calig reiteran su inocencia en su último turno de palabra

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Los dos acusados del doble crimen de Calig -en el que fueron asesinados la joven Yalennys Valero y su amigo Juan Manuel Mata en 2005-, el empresario gallego I.L.H. y M.A.M.J., reiteraron ayer su inocencia durante su último turno de palabra en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Castellón. I.L.H, acusado de ser el inductor, pidió perdón a su familia por el “daño y sufrimiento” que han padecido por lo que han tenido que oír, aunque dirigiéndose a los miembros del jurado dijo: “Ellos saben que no he participado en nada de esto, que soy ajeno a todo esto y espero que ustedes así lo consideren”.
Además, indicó que desde el primer día estuvo a disposición de lo que le han querido preguntar y que contestó a todas las preguntas del fiscal y “siempre he dicho la verdad, siempre he dicho lo mismo”. Según aclaró, no contestó a las preguntas de las acusaciones “por motivos que no he podido explicar”.
Por su parte, M.A.M.J., acusado de cooperador necesario, destacó que lleva nueve años “aguantando” a la prensa, que según sostuvo, ha utilizado la palabra presunto pero le ha “condenado”. “No tengo nada que ver con estos hechos, nunca he tenido nada que ver y me declaro inocente”, concluyó.
Durante la sesión de ayer emitieron sus informes el letrado de la familia de Juan Manuel Mata y las defensas de los acusados. El abogado de la víctima señaló que hay hechos probados que llevan a concluir que ambos acusados participaron en el crimen, “que no se hubiera materializado sin la presencia de alguno de ellos”. Así mismo, recordó que ambos se negaron a responder a las acusaciones y cuando respondieron “cayeron en contradicciones”.

Violencia machista
El letrado indicó que el empresario I.L.H. conoció a Yalennys Valero cuando era menor de edad y se “encaprichó” de ella y, una vez en España, “seguía protituyéndola pero solo para él, pues consideraba que era su propiedad y la exhibía como un trofeo”. “La violencia de género ejercida por el acusado no queda en controlar a Yalennys, sino que llega hasta a decirle cómo debe vestirse o hablar en público”, añadió.
Según destacó, Yalennys estaba “aterrorizada por lo que podía pasarle si dejaba al acusado, el cual ha asegurado que utilizó sus contactos para que la despidieran del trabajo una vez se acabó la relación. “El único móvil para el asesinato eran los celos. I.L.H. es un machista y Yalennys era una propiedad más como su barco o sus millones”, apuntó.
Por su parte, el abogado de I.L.H. señaló que el acusado viajaba a Cuba por cuestiones comerciales, conoció a Yalennys cuando esta tenía al menos 18 años en el ambiente de la prostitución y ayudó a la joven y a su marido.

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