Méndez Romeu transforma el cónclave socialista en su postulado como alternativa

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RedacciÓn > A Coruña
  El Paraninfo ardió en la víspera de San Juan. La asamblea local del PSOE se convirtió en un conglomerado de reproches y “resentimiento”, tal y como lo calificaba uno de los trescientos militantes presentes.
En un largo debate que arrancó pocos minutos después de las 20.00 horas y que continuaba al cierre de la presente edición, los afiliados proyectaron sobre la sala las consecuencias de la debacle electoral del pasado 22-M.
Algunos de los que abandonaban el Paraninfo antes de la conclusión no ocultaban su decepción por lo que llegaron a calificar de “una entrada en barrena”. Así, y aunque el relato de los hechos sucedidos a puerta cerrada difería dependiendo del “color” del narrador, sí ha trascendido que José Luis Méndez Romeu ha logrado rodearse de un numeroso grupo de seguidores que lo respaldan como una de las opciones para reconstruir el partido.

Losada > Los testigos también calificaron de “duro” el castigo oral que recibió el exalcalde y aún secretario general de la agrupación, Javier Losada, a quien alguno de los que consideraba fieles culpó directamente de lo sucedido.
También hubo tiempo para las decepciones personales, expresadas durante sus intervenciones en nombres tan recientes en el partido como la concejala Yoya Neira o la mismísima Obdulia Taboadela, una de las más recientes incorporaciones a la militancia socialista.
La cosa comenzó poco antes de las 20.00 horas. En segunda convocatoria, unos 300 militantes –de los 600 que el partido tiene en la ciudad, según sus propias fuentes– apuraban los últimos rayos de sol antes de encerrarse en el esperado cónclave. Moreda charlaba con un grupo de compañeros; Losada saludaba y atendía al móvil; Garcés merodeaba por los pasillos; Obdulia Taboadela entraba y salía, José Luis Méndez se apresuraba a tomar posición en el Paraninfo.
Nadie se atrevía a aventurar una hora de salida, aunque se rumoreaba –quizá en tono irónico que a medianoche se acababa la cesión de la sala. Ni un comentario. Solo detalles. Por ejemplo, la carpeta que llevaba en la mano Javier Losada y que hacía presumir una calculada intervención.
La asamblea se extendió en el tiempo más de lo que algunos fueron capaces de aguantar. No prosperó la intención de un sector de limitar el tiempo de las intervenciones y fueron decenas de militantes los que alzaron la mano para ejercer su derecho.
Algunas de las críticas fueron mordaces, con nombres y apellidos, y con exigencias expresas de dimisiones a cuenta de los resultados obtenidos en las pasadas elecciones.
Pero no estaba previsto votación alguna, por lo que las decisiones globales quedan pendientes de nuevas citas. Ahora habrá que esperar a conocer las consecuencias de las decisiones particulares tomadas a título individual y tras la caliente estela de la asamblea de ayer.


Méndez Romeu transforma el cónclave socialista en su postulado como alternativa