“Te voy a hundir, vas a caer”, llegó a amenazar el electricista al deán cuando este dejó de prestar servicios en la catedral en 2005, después de falsificar su propio contrato laboral. Este exempleado de la seo compostelana era autónomo y aspiraba a tener un puesto fijo, después de su vinculación con la basílica gallega durante 25 años, explicó una fuente próxima al caso. “Había una inquina personal” contra el deán, archivero y por ende guardador del Códice en el momento de su desaparición, contó la misma fuente. “Es una venganza” contra Díaz, porque Fernández Castiñeiras reclamaba un dinero que, según él, se le adeudaba, si bien aseguró que el deán nunca llegó a temer por estas amenazas. “Llegó a reclamar hasta 40.000 euros”, dijeron fuentes del Cabildo catedralicio, “pero no había justificante de trabajo, mirábamos y no sabíamos qué bombillas había colocado, ni dónde estaban esas obras que aparecían en sus facturas”. El presunto autor del robo del Códice tenía “la afición de recoger papeles” e incluso se llevó “contratos” de la basílica, aseguraron estas fuentes. “Aquí no se sospechaba nada”, dijeron fuentes del Cabildo, “porque venía a misa, con regularidad, y luego andaba por aquí a sus anchas. Era un exempleado, en su trabajo había sido bueno...”, señalaron.






















