Alejandro Sanz vuelve a endulzar a sus fans con “Sirope” en su undécima visita al Coliseo

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Aman la distancia corta porque solo pegadas a la valla, saben si Alejandro Sanz les condecorará con una noche pletórica como la de 2015 o simplemente estará brillante, que no es poco. A ocho horas de que el artista se subiera al escenario, Yaiza y Susana confesaban sentadas en una silla de plástico que pasarían igual las dos noches que empeñaron por él en una Quechua aunque el concierto fuera idéntico al del año pasado.
Sin embargo, no lo fue y “Sirope” endulzó a cerca de 5.000 fans de otra manera, con otra estructura y una selección de hits distinta, pero siendo él mismo, que es la receta, según ellas, de su éxito: “Creo que no tiene una gran voz, es un conjunto de simplezas, pero es tan normal que le hace ser característico”.
Y esa marea que mueve desde que aseguró que “son tan fuertes tus miradas” se plantó a las puertas del Coliseo como si fuera a la playa para abrir sombrillas y poner las piernas al sol mientras el reloj avanzaba y casi se abrazaba al dígito que marca las diez. Y si a Susana ya le entró el nervio cuando cogió la carretera desde Fene, Yaiza juntó días libres para venir desde Valladolid y pasar un 48 horas non stop antes de verlo otra vez. Lo sigue desde que con seis años en la guantera lo divisó con chupa de cuero y viviendo deprisa. Desde entonces, el cantante ha crecido en el estrado, pero sigue dejándose la piel cuando toca directo.
El de ayer no fue una excepción. Regresó a su ciudad talismán para coronarse en la pole position del que más conciertos dio en el multiusos. Sumó once en un año donde se cumplen 25 de aquella promesa que despuntó en Madrid en medio de esa “soledad y yo”.
Con más de 25 millones de discos vendidos, 20 grammys en las estanterías y cerca de 250 canciones, Yaiza no sabría elegir cuál pondría de politono: “Aunque a ‘Toca para mí’” del segundo álbum le tengo mucho cariño”.
El que se enamoró por primera vez en A Coruña repartió “Corazón partío” y otras perlas ante una comunidad que se autodeclara “sanzera” y que no pasa de largo ante una nueva entrega por poco que sea el tiempo de margen entre una y la siguiente. Arriba, el coro Safari de niños venidos de Uganda que pasan el verano con vecinos sadenses le dio un toque especial al directo. Después desfiló el flamenco y de la rumba, llegaron los clásicos y los últimos temas rebozados de funk y mucho almíbar como “A que no me dejas” y “Pero tú” en una visita, que incluyó una prueba de sonido a la que pudieron acceder sus clubes de fans.
Desde la barrera, Yaiza explicaba que hacía diez años que no brindaba esa oportunidad al público español. Sin embargo, dos de las que primero alcanzaron la “meca” alejandrina se quedaban sin ese placer por no pertener a ningún colectivo oficial: “¿Qué más hay que demostrar?, decía Susana entre risas.
Con una pareja comprensiva que incluso le ofrece apoyo logístico en caso de que aparezca el cansancio en medio de la espera, la coruñesa le declaraba amor eterno a su ídolo y se acordaba de su niño Pepe, que con cinco años tararea la de “Capitán Tapón”: “Le encanta”. Una vez que el cantante repartió las definitivas, ambas se fueron a casa con la satisfacción de un devoto. Mientras, el Coliseo activó la cuenta atrás para una próxima puesta en escena, la de Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel y Serrat el 29, dentro de la gira del 20 aniversario de “El gusto es nuestro”.

Alejandro Sanz vuelve a endulzar a sus fans con “Sirope” en su undécima visita al Coliseo