Una tregua de sol en medio de la alerta amarilla para que Bribes pueda montar su Belén

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La asociación aporta las ideas, los ciudadanos su empeño y las instituciones colaboran para que, cada mes de diciembre, unos días antes de la Fiesta de Navidad, Bribes se convierta en Belén. El resultado es el nacimiento viviente más célebre de A Coruña. Cerca de un centenar de “actores”, niños y adultos, ponen en escena una obra que se prepara durante meses, se desarrolla en dos semanas y se goza durante unas horas con alegría y con atrevimiento, sin miedo a las alertas, como la amarilla activa en nivel amarillo en gran parte de Galicia. 

Es mediodía y, aunque solo momentáneamente porque las nubes mantienen su amenaza, luce el sol en Bribes. El cantero, el herrero, los pastores, las lavanderas y los granjeros comparten espacio con las gallinas, la mula y los caballos, que llegan con los Magos de Oriente, los esperados Melchor, Gaspar y Baltasar. Nadie en la posada, y José, María y Jesús, en uno de los pesebres de este particular Belén. 

En Bribes cuidan hasta el más mínimo detalle para convertir su aldea en lo más parecido a aquella de los montes de Judea.  Desde las vestimentas hasta la ornamentación, pasando por las herramientas, los útiles de cocina y el menú, los productos en venta en el mercado e incluso los animales, con un papel especial en la representación de Bribes. 

Consolidación 
Las  complicaciones  para maniobrar en los accesos, la escasez de plazas de aparcamiento y las decenas de personas que caminan por el entorno de la igleia  y del antiguo  monasterio, demuestra que  el  Belén  Viviente  de  Bribes  se consolida como una de las citas inexcusables de estas celebraciones en el área metropolitana coruñesa y que, por el empeño y entusiamos que le ponen pastores, vendedores y cocineros, que se encargan de que todo esté a punto para la comida de los intérpretes, más pronto que tarde también lo será también de Galicia.

Porque la celebración, a la que no duda en unirse algún integrante de la corporación municipal cambresa,  se alarga varias horas en este original espacio, con los vecinos de la parroquia, e incluso de la limítrofe, compartiendo mesa alrededor de una obra en la que no sólo los niños muestran ilusión por la Navidad.

Una tregua de sol en medio de la alerta amarilla para que Bribes pueda montar su Belén