Varios terroristas atacan un hotel en la capital de Mali y matan a 27 personas

Malian security officials show a jihadist flag they said belonged to attackers in front of the Radisson hotel in Bamako, Mali, November 20, 2015. REUTERS/Joe Penney TPX IMAGES OF THE DAY
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Al menos diez hombres armados atacaron ayer el hotel Radisson en la capital de Mali, Bamako, y mantuvieron secuestradas al menos a 170  personas durante horas. Además, un responsable de Naciones Unidas aseguró que los cascos azules desplazados al lugar contabilizaron 27 cadáveres, mientras que fuentes de los servicios de seguridad malienses confirmaron la muerte de dos terroristas. Al parecer, según testigos presenciales, los asaltantes abrieron fuego en el hotel al grito de “Alá es grande”. También se registró una explosión.
Al cierre de esta edición, las autoridades de Mali descartaron que quedasen rehenes en el hotel. Un portavoz del Ministerio de Seguridad, Amadou Sangho, confirmó que “los atacantes ya no tienen rehenes”, si bien los asaltantes continuaban atrincherados en el interior y el operativo seguía abierto. “Están solos con las fuerzas especiales malienses, que están intentando desalojarlos”, indicó.
Según la cadena hotelera Rezidor, en el establecimiento había 140 huéspedes y 30 trabajadores en el momento del asalto. Algunas de estas personas eran ciudadanos extranjeros.
Fuerzas especiales de Francia y Estados Unidos participaron en la operación desplegada en torno al hotel para liberar a los rehenes. Una fuente de los servicios de seguridad malienses aseguró que algunos de los rehenes salieron por sus propios medios y que otros fueron liberados cuando demostraron que sabían recitar el Corán.
Uno de los secuestrados, tras ser liberado, relató que escuchó a varios asaltantes hablando en inglés entre ellos.
“Les he escuchado diciendo en inglés: ‘¿Lo has cargado? Vamos’”, dijo Sékouba “Bambino” Diabate, un famoso cantante guineano que fue liberado por las fuerzas de seguridad malienses. “No he podido verles porque en este tipo de situaciones es difícil”, explicó.
El grupo yihadista Al Murabitún se atribuyó la responsabilidad del ataque y toma de rehenes y dijo que lo realizaron en “coordinación” con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
El ataque fue “realizado en coordinación con nuestros hermanos en el seno de AQMI”, indicó Al Murabitún en Twitter.
Asimismo, amenazó con otros ataques “hasta que cesen las agresiones contra el norte de Malí y la liberación de yihadistas detenidos en el sur y el centro de Malí”, añadió.
Al Murabitún nació en 2013 de la unión del batallón los Firmantes con Sangre, que lideraba el veterano yihadista Mojtar Belmojtar, y el Movimiento por la Unicidad de la Yihad en África Occidental (Muyao).
El pasado mes de mayo Adnan Abú Walid al Saharaui, cofundador junto a Belmojtar de Al Murabitún y líder de Muyao, había proclamado su lealtad al Estado Islámico. Hasta la fecha el líder de los milicianos de negro, Abú Bakr al Baghdadi, no ha aceptado dicho juramento de lealtad.
A Belmojtar, que estuvo detrás del ataque contra la planta de gas de In Amenas en Argelia en enero de 2013 en el que murieron cerca de 40 personas, se le ha dado por muerto en varias ocasiones, la última de ellas el pasado junio, cuando se anunció su muerte en un bombardeo de Estados Unidos en Libia. Belmojtar se unió a la yihad con tan solo 19 años, cuando viajó a Afganistán para recibir entrenamiento por parte de Al Qaeda, y a su vuelta a Argelia pasaría a formar parte del Grupo Islámico Armado (GIA). Posteriormente, fundó junto con Hasán Hattab el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), pero en 2003 se alejó de esta organización, produciéndose su ruptura definitiva en 2007. A continuación, pasó a convertirse en uno de los principales comandantes de la franquicia de la organización que fundó Osama bin Laden en la región, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), pero también terminaría distanciándose y creando una nueva organización, Firmantes con Sangre.  
España mantiene desde hace casi tres años en Mali un contingente formado por 110 militares que forman parte de la misión europea de entrenamiento al Ejército de este país (EUTM) para que pueda recuperar sus capacidades y hacer frente a la amenaza yihadista en el norte.
El grueso del contingente español, aproximadamente un centenar de efectivos, se encuentra en el campo de entrenamiento de Koulikoro, situado a unos 60 kilómetros de la capital, Bamako, donde entrena a los equipos de operaciones especiales y de artillería y morteros de las fuerzas malienses.

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