El gigante del aluminio recibió mil millones de euros del Gobierno central en los últimos diez años

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La noticia de que la multinacional americana Alcoa piensa cerrar dos de sus fábricas de aluminio en España, la de A Coruña y la de Avilés, para conservar solo la de San Cibrao, ha despertado indignación, y no únicamente en los trabajadores. El Gobierno central y la Xunta recuerdan que en la última década, obtuvo mil millones de euros en las subastas de interrumpibilidad, con las que Red Eléctrica Española compensa a los grandes consumidores de energía de posibles cortes en el suministro, el 30% del total.
La ministra de Industria, Reyes Maroto, indicó que ayer habló con el presidente de Alcoa, al que le pidió explicaciones y el informe económico en el que se basa para cerrar dos de sus tres plantas en España. Solo en la última subasta, ingresó unos 90 millones de euros, por lo que la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, considera que es difícil que se pueda imputar al coste de la electricidad la decisión de cerrar esas dos plantas. Además, Alcoa sabe que se estaba trabajando en la convocatoria de otra subasta, una medida que la ausencia del gigante estadounidense podría retrasar. 
Por su parte, el presidente de la patronal CEOE, Joan Rosell, ha sostenido que la electricidad para las industrias en España “es más cara” que en otros mercados y “la comparativa internacional es clarísima”. 
Entretanto, Alcoa daba a conocer sus resultados en el tercer trimestre del año, en que perdió en todo el mundo 35,6 millones de euros frente al beneficio de 98 millones de euros que obtuvo en el mismo período de 2017, debido a gastos extraordinarios por pensiones y beneficios de antiguos empleados por un importe de 151 millones de euros. Sin ese impacto, el beneficio neto ajustado de la multinacional sería de 119 millones de dólares (103 millones de euros), un 11,8% menos. Sin embargo, en los primeros meses del año sí consiguieron beneficios. 
Por otra parte, ninguno de los delegados sindicales muestra una gran confianza en los datos de la empresa. Nazario Arias, de CCOO recuerda que en 2013 hubo  “una inaplicación de convenio, la primera empresa de España con ese problema de una inaplicación”. Otro punto afea el historial del gigante del aluminio estadounidense en España: en agosto se supo que la Agencia Tributaria le reclamaba a la compañía decenas de millones de euros por deducirse intereses de forma indebida del impuesto de sociedades. Pero hay que matizar que la Audiencia Nacional admitió parcialmente el recurso que presentó Alcoa.
Más pérdidas 
En lo que se refiere a sus plantas en España, la dirección comunicó a los trabajadores que esperan que la pérdida total de este año en A Coruña sea de 39 millones de euros, de 37 en Avilés y de 27 en San Cibrao. Pero, como señalan desde el propio comité de empresa, en esta última planta existe otra que se dedica a refinar alúmina y de la que Alcoa es propietaria al 60%. Como la materia prima de la que surge el aluminio está en alza, basta para cubrir cualquier pérdida que haya sufrido por el descenso del aluminio, siempre según los sindicatos.   
A pesar de todo, las razones que alega la multinacional americana para su cierre son de índole económico. Arias asegura que Alcoa pretende el cierre pero no está dispuesta a vender la planta que considera obsoleta y poco eficiente (al mismo tiempo, recuerdan que apenas ha invertido nada en modernizarla), lo que los trabajadores consideran un intento de evitar cualquier posible competencia en el mercado. 
Los trabajadores sostienen que ese no es el problema porque San Cibrao perdió el doble de dinero en el último mes y medio y, sin embargo, no está amenazada de cierre. El grupo Alcoa sigue ganando dinero y los problemas que arrastra no son propios de la fábrica, sino del sistema actual Por otro lado, es cierto que el coste de la energía eléctrica se ha disparado hasta récords históricos. Esto último es muy importante en A Coruña, donde la fábrica produce aluminio primario a partir de la alúmina como materia prima, un proceso que consume muchísima energía por un valor de casi siete millones de euros al mes. 
Ya descontando ayudas de cualquier tipo, la factura eléctrica ronda los cien millones al año. Por otro lado, el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho sostiene que la planta coruñesa es productiva comparada con las que tiene en Noruega: “Si sacamos el parámetro de la energía somos las más viables”. Y eso, destaca, aunque la fábrica funciona al 70% de su capacidad desde 2012.

El gigante del aluminio recibió mil millones de euros del Gobierno central en los últimos diez años