El género femenino de la ciencia

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Incluso en el campo de la ciencia, en la que tanto se valora la objetividad y las pruebas, es fácil llevarse por los prejuicios, por lo menos en lo que se refiere a los méritos. Cuando se le pide a alguien que nombre a una mujer científica, Marie Curie es la primera en ser mencionada, pero a partir de ahí, añadir más nombres a la lista es un desafío. Y sin embargo, hay muchos: la matemática María Wonenburguer, la enfermera Florence Nghtingale, la química Rosalind Franklin...
En muchos casos, el talento de estas científicas les valió reconocimiento en vida, pero la Historia con mayúsculas tiene tendencia a olvidarles, sobre todo si sus maridos también eran científicos y colaboraron con ellos en sus proyectos. Como muestra, de los 1.586 cráteres lunares con nombres de científicos, solo 28 son mujeres. Por eso, tanto el Muncyt como la Domus celebraron ayer, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, toda clase de talleres y conferencias orientados sobre todo a las niñas, para animarles a desarrollar su vena científica.
El Muncyt celebró ya por mañana un taller de viticultura donde los pequeños pudieron extraer y visualizar el ADN de las uvas y a las 12.20, otro taller versó sobre la Inteligencia Artificial. Por la tarde, la Domus tomó el relevo con varias charlas: “Nenas e aspiracións científicas no cine e na tele” o “ A informática tamén é cousa de mulleres”. La Universidad, por su parte, celebró varias conferencias sobre mujeres pioneras en el Centro Universitario de Riazor en las que intervinieron siete investigadoras.

El género femenino de la ciencia