Otra vez, fútbol cruel

El deportivismo vio cómo se le escapaba al equipo la victoria y el empate en los minutos finales alfaquí
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El Deportivo dio la cara en el Bernabéu y otra vez el fútbol fue cruel con él. Hincó la rodilla cuando apareció la flor blanca: un gol con el hombro y el recurso habitual de los merengues, el gol de Ramos en el descuento.
El equipo no tuvo miedo escénico. Quizás le ayudó que Zidane hubiera preferido reservar jugadores para el Mundial de Clubes. Sin Ronaldo, Benzema o Modric, con Lucas en el banquillo y Bale en la enfermería, el conjunto blanco bajó muchos enteros y la cotización de los coruñeses aumentó respecto a la posibilidad de firmar esa proeza de la que había hablado Garitano en la previa del encuentro.
El técnico vasco repitió once por primera vez en la temporada. Después del 5-1 a la Real Sociedad dio continuidad en el centro del campo a Çolak, el plan A, y dejó en el banquillo el B, con Mosquera y trivote.
Tuvo deslices defensivos en los primeros veinte minutos de encuentro, pero no los pagó con goles. La confianza llevó a Juanfran a controlar en el área un balón que tenía que haberse quitado de encima de primeras y que supuso el primer susto para el Depor. Por suerte, se cruzó Albentosa a tiempo para desviar el remate de Nacho. Poco después, Tyton tuvo la capacidad de reacción que le había faltado en otros partidos para hacerse con el balón en una jugada en la que Albentosa no había tenido fortuna.
En campo rival, Andone emprendió una batalla en primera línea y Babel se gustó en banda. El Depor intentaba atacar y todos eran solidarios en defensa. Incluso Çolak echó una mano.
Con Ronaldo mirando en el reloj en su palco vip, Ramos ejecutó con peligro una falta que se fue por encima de la meta de Tyton. Habían pasado 25 minutos.
Funcionaban los blanquiazules, que amenazaron la tranquilidad de los blancos a balón parado. Borges obligó a su compatriota Keylor Navas a despejar a córner un remate ajustado al poste. Ramos felicitó al guardameta por su intervención. Jaime Latre, el árbitro, no la vio. Decretó puerta.
La respuesta del Madrid fue inmediata con un mano a mano de James con Tyton, salvador en primera instancia y ayudado después por Sidnei. El poste no quiso que los blanquiazules tuvieran premio en una falta botada con precisión por Çolak. En el segundo palo, Guilherme no llegó de milagro.
Las sensaciones que había dejado el Deportivo en el primer tiempo eran positivas. Al Madrid se le estaba atragantando el partido.
El panorama cambió a los cuatro minutos de la reanudación, cuando Morata recibió un pase de Isco, se abrió pasillo en la frontal y colocó el balón a la izquierda del portero blanquiazul.
Pero el Depor demostró una vez más que no se rinde. Garitano echó mano de Joselu y sentó Çolak. El cambio fue decisivo.
Del esfuerzo y la fe de Andone, nació el empate. Provocó el error de Casemiro, Carles Gil recogió el balón y abrió hacia Joselu, que la metió por la escuadra con la izquierda.
Al Madrid le entraron los nervios y ahí volvió a aparecer Andone para asistir a Joselu y propiciar que en el Bernabéu se escuchara a los 300 deportivistas que presenciaron el partido en la grada visitante.
Con ventaja en el marcador, el Deportivo se propuso congelar el partido. Garitano metió a Mosquera por Andone y el equipo intentó aguantar el tipo en el Bernabéu. Pero aún quedaban muchos minutos y a falta de 7 Mariano, pretendido por los blanquiazules, se anticipó a Sidnei y rescató el empate con el hombro.
Tocaba sufrir y resistir en los últimos minutos, de tensión máxima. Demasiada en el Bernabéu, donde el Depor, con la cabeza alta, cayó en la orilla.

Otra vez, fútbol cruel