Reportaje | En esa tabla larga de madera donde no pasa nada y pasa todo a la vez

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Son fotografías que fue haciendo a lo largo del tiempo, detrás de una barra, la del bar El Antiguo y sin forzar. Casuales. Al resultado les llama bodegones porque se va a los objetos, inertes o con vida, eso depende de si hay una mano manipulándolos o no: “Son siempre robadas”.
Él no aparca la cámara, la tiene a tiro de piedra junto al mobiliario propio de un local de hostelería por si esa tabla larga y de madera le tiene algo preparado. Lo cierto es que la barra es el mejor de los escenarios donde no pasa nada y pasa todo a la vez. Él lo sabe y dispara cuando el destino se lo pide. Por el objetivo aparecen vidas a través de esas presencias, naturalezas muertas que se hacen arte con un clic. En el local de Emilia Pardo Bazán, número 13, los coruñeses pueden visualizar su trabajo, que está encuadrado dentro del proyecto editorial “A Parede” de Zlick y Ediciones Amor de Madre. Este tiene como objetivo dar visibilidad a propuestas donde la instantánea es protagonista, publicándolas en ediciones numeradas y firmadas en formato fanzine.

Para Cubillo, “la barra de un bar a veces es un escenario teatral, un barco en el que zarpar, la tabla a la que te agarras al naufragar” y a ella se cuelga en el momento en que toca atenderla.
Cuenta que ya reeditaron la publicación y que junto a toda la riqueza que ofrece una barra, está el asfalto. Y es que también es autor de un vídeo “Algunas calles” donde muestra la ciudad y la ciudad aparece en viales muertos y sin coches circulando. De rincones de Pescadería y Monte Alto hablando de la soledad cuando es de noche y todo es silencio o bruma los días en que la península se despierta perezosa. Apenas se ve gente en estas instantáneas, la mayor parte es gris y turismos estacionados. Señales de tráfico pintadas en la carretera y paz. Es otro de sus proyectos que muestra en El Antiguo y que estrenó para la sala Sal de la Ciudad Vieja.
Isra vivió la fotografía desde pequeño en el laboratorio de su padre, a través de instantáneas que su madre editaba cuando se salían de los cajones. No recuerda la primera que hizo y el miedo a no recordar fue precisamente lo que le llevó a coger la cámara, otras es saber como queda algo si lo fotografía.

Reportaje | En esa tabla larga de madera donde no pasa nada y pasa todo a la vez